Estigma y descrédito

Sobre el estigma es un problema psíquico del que se ha hablado mucho. De lo que no se ha hablado tanto es del descrédito en este tipo de enfermedad. Los máximos estigmatizadores de los enfermos psíquicos son aquellos que te catalogan y te juzgan desde el descrédito o la carencia de credibilidad sin fundamento ni lugar donde poder ponerte en el pedestal de la arbitrariedad y el desprecio absoluto. No debe juzgarse a aquel enfermo psíquico por capricho o prejuicios que estos tengan hacia tu persona. Como persona enferma que eres debes cuidarte y hacerte respetar. No vale cualquier compasión afectiva. Muchas veces la compasión está intoxicada de hipocresía.

El estigma está en pie como un caballo rampante. Te juzgarán por lo que no eres, lo que eres en realidad no importa en absoluto. Yo ni soy un intelectual ni pretendo serlo, pero la vida te enseña sus fauces más peligrosas. Una mordida puede ser el acto de venganza que se les da a este tipo de enfermos. Porque se cuestiona todo sobre ellos. Su autoestima, su moral, su credibilidad, de la que como resultado se crea cierta desventaja que no es nada más que inquina y resentimiento. Salvo en algunas cosas y personajes, el mundo es un viaje de locos, no sabemos de la vida hasta que nos toca de lleno. El hecho de ser un enfermo te crea animadversión externa. Nadie sabe cómo van a acabar sus días. En algunos casos en el manicomio, en otros en soledad, y por último olvidado y relegado al puro ostracismo. Estás enfermo, sí, tienes la etiqueta y nada se puede hacer contra eso. Tener mucha paciencia y esperar que termine la guerra. Aunque muchas veces estamos en guerra permanente. Hay varios factores que te crean controversia por enfermo.

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