Las variaciones Goldberg de Bach en el espacio

Suena Bach en el espacio. Suenan las Variaciones Goldberg. Y los cosmonautas se duermen, se duermen plácidamente en la Nave una vez pasados de la Vía Láctea. Está la expedición Schumanm tomando totografías con una cámara fotográfica de alta resolución en píxeles. Están tomando fotografías de Marte, están preparando una ruta que salga de la Tierra con destino al planeta Marte. Lo quieren llamar planeta B. Porque la calor en el planeta Tierra sobrepasa ya los 56º en primavera. Las abejas se han extinguido y no hay presencia vegetal en toda la tierra. Si encuentras un oasis puede ser un espejismo o con un poco de suerte puede ser oasis. Se escuchan las Variaciones interpettradas por Glenn Gould. Así como un tripulante de la Shumann llamado Capplannetta 0.2 tiene la espalda encorvada, Glenn Gould también la tenía. Las variaciones Goldberg de Bach suenan por todo el espacio a un volumen fuera de lo normal. Lo que es inadmisible un planeta B. Ahora suena el Aria de las Variaciones. Que traten de plantar árboles, manglares, y limpiar los ríos. Solamente así hay esperanza para el planeta Tierra. Es un sinsentido esta expedición. Tantísimo dinero malgastado en una empresa que va a resultar ser un fracaso. Es todo tan sumamente estúpido que no harán nada por la Tierra aunque ya sea demasiado tarde. Estamos en el año 2036 y nadie ha puesto interés alguna en salvar la Tierra. Y la cosa va de mal en peor. De repente la Tierra se concentró en una temperatura extremadamente inaguantable. Es lo que en Catalunya llaman Xafogor. Es asfixiante el calor. En fin, hay poca cosa más que decir. Suenan las Variaciones Goldberg de Bach en el espacio y vemos la tierra como una supernova azul y mucho ocre. Demasiado ocre. En fin.¿Para qué un planeta B ahora? Que intenten solucionar los problemas del planeta Tierra. Es demencial tanto gasto en una expedición inútil sin ningún sentido. Se podía haber resuelto hace muchos años atrás. Los polos se derritieron y no se conoce invierno ni en Copenhague ni en Estocolmo. Tampoco en Islandia. Nada se puede hacer sin voluntad férrea. Los mares y los océanos subieron su nivel de agua y hubo sunamis e inundaciones que consiguieron aumentar e inundar varias ciudades marítimas. Se acabaron las playas e incluso el País Vasco perdió su verdor.

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