Llegó el día

Vine a esta noche no para robar, no para desflorar una doncella, vine a recoger lo que las flores de los siete climas me puedieran regalar. Llegó el día en que debo decirte que no puedo hablarte pero sí mirarte. Vengo a buscar lo que es mío. La fiebre de charol de la bonita noche. Entre el jazmín y la hierbabuena. Lo más frecuente es que alguno se vuelva loco, ladrones somos todos, de besos o del vil metal. Hoy llegó el día, y la vida comienza cada mañana para que el ciclo de luna llena y estrellas sean un entorno para deciros: —Llegó el día que buscaba por los rincones, por los anaqueles, en la música o en los libros. Trajinar la noche sin paredes es emborracharte de extrañeza. La verdad es que me gusta que me miren, cuando estoy bien. Te ofrezco mi corazón. Me sientes, me suspiras, me salvas, eso significa que me quieres. Amor con amor se paga. Yo me creía rey del mundo, hablé con Dios, y este me dijo que era un obrero en la Tierra. Le dije que era amo del mundo y Dios se rió a carcajadas frescas y me dijo que no era amo de nada, solamente el alma me pertenecía. Sol y luna son diferentes, pero no pueden vivir el uno sin el otro. La verdadera razón de que viniera era para ver a Dios hacer justicia. Llevo un no que me das en la frente, era un pensamiento salvaje, parecía de juguete, pero iba muy en serio. Tanto que me dijeron fugitivo del deber, y una semilla planté en un vergel de acequias dotado. Soy el porteador de la noche, la tarde y la mañana. Nadie quiero que me tema pero nada fecunda en los sueños.

Deja un comentario