No soy su tipo

Cuando una mujer te da calabazas pone como excusa aquello de No eres mi tipo. Entonces date por excluido de ser amante o novio con esas respuestas indirectas. Cuando no eres su tipo no tienes nada que rascar. Te tragas tu propio marrón. No eres mi tipo, te dice como excusa descartable. Decirte que no eres su tipo es como decirte: —Anda y vete al carajo. Ya que no tienes con ella ninguna posibilidad. No eres su tipo. No eres lo que ella quiere. Eres más mendigo que rey. Ya que para ella no eres ni siquiera su príncipe azul. Aquel de los cuentos de hadas. Ni hay brujas ni madrastras. Tan sólo hay “un corte de mangas” invitándote a que te vayas de paseo. Cuando te digan que no eres su tipo es mostrarte ir a la cárcel sin pasar por la casilla de salida. Es como decirte estás bien pero prefiero a otro tipo de hombre. Más guapo, por supuesto, más inteligente, y seguramente con mejores atributos que los tuyos. Luego dicen que el tamaño no importa. Es todo tan sumamente cínico que no te dice directamente, no, no me gustas y punto pelota. ¿Por qué no dice no me gustas porque estás como una chota? Y además de pensar de que estás como una chota puede pensar que eres un monstruo. Un comecocos, o un ñampazampa. Es lo que tiene que te manden a hacer gárgaras. Que te manden al carajo. Que te manden a freír espárragos. No creo demasiado en cantos de sirena, tampoco en vuelos gallináceos. El solo hecho de que te desprecien, es decirte, definitivamente, que no eres su tipo. Ni en las duras ni en las maduras. Ni en las verdes ni en las coloras’. El cinismo es una verdad disfrazada de mentira piadosa. O una mentira camuflada entre realidad.

Una broma pesada

Dios me ha gastado una broma pesada. Dios es un bromista. Cuando te arrepientes de algo que no quieres Dios te dice: —¿no quieres caldo? Pues toma dos tazas. No me considero un ángel caído, ni un súcubo, ni un perro Cancerbero. Tampoco un santurrón, o un beato o un capillita. Soy un hombre que escribe porque no se atreve a hacer cosas más fuertes, como por ejemplo, evaporarme. Cuando Dios te gasta una broma pesada tienes que confiar más de la cuenta en ti mismo. Y aún así corres el peligro de que la broma que te espere al doblar la esquina sea aún más pesada que la anterior. Cuando Dios está bromista se vuelve un casero insoportable. Dicen: —El miedo es libre. El miedo no es libre. El miedo es reclusión, cárcel y cadenas, muchas cadenas. Está comprobado que todo poeta, sabiéndolo o no, está departe del diablo. La frase no es mía. Es de Willian Blake. El ser humano es impuro, e impío. No he visto ninguna divinidad en este mundo. Últimamente ando bastante enfadado con Dios. Quizá el culpable de toda esta broma sea yo. El caso es que no me hace gracia.

Rimador

Me aplicaron ley antiterrorista por robarle peligrosamente un beso oscuro a la muerte. Me libré de cien batallas sin sentido por navegar contracorriente. Me apuntaron en la frente con una kalashnicov por ser del éxito disidente. Me quisieron borrar del mapa porque dinamité históricos puentes. Me dieron caza como enemigo público y me las apañé huyendo de todo tipo de gente. Me llamaron indecente, vicioso, asqueroso, peligroso, demente. Me acusaron de atizarle a un trabajador polivalente que era inclemente aunque valiente. Me propusieron conspirar con la asquerosa venganza y me negué tajantemente. No soy un santo, tampoco un hombre corriente. Soy una mezcla entre una esperanza marchita y una espera que me recuerda problemas del hecho de ser impaciente. Salí de las drogas, adelgacé, me oculté sin éxito del populacho indecente. Me declaré ausente de los pueblos mata reses y en garitos que frecuentan los impostores de la casta emergente. Ya no se oye decir que Capplannetta es un porreta, ni anacoreta, tampoco pastillero y no sale de repente porque sentó la cabeza en un taburete. Fui apresado, maniatado, juzgado y me azuzaron perros, me exilié del ruido que me pisoteaba frecuentemente. Ahora soy poeta que rima siempre serventesiamente.

Enemistarse

¿Por qué tenemos que ser enemigos? La tonta competividad. El tú tienes y yo no tengo. Los enemigos hay que tenerlos cerca decía Vito Corleone. Pero es mejor estar repleto de amigos, o los justos, los necesarios, los imprescindibles. Un amigo es como un fragmento de familia. Enemistarse es contraproducente. Las guerras son para los pobres el peor de los destinos. Porque ellos son quienes más las sufren. Un amigo no es solo un tesoro, es algo sagrado. Un vergel que brota desde la bondad, la compasión y el sentimiento verdadero. A un amigo hay que cuidarlo, sobre todo si vale la pena. Hay amigos para la eternidad, y si eso es una exageración, mientras duramos con vida. La enemistad crea un vacío que desemboca en la desesperación y la derrota. Vivir la vida es tener amigos, eso decía Jeros, el del medio de Los Chichos. Dar la vida, el corazón, los buenos sentimientos por un amigo, es vivir. Un amigo debe aceptarte con tus defectos y tus virtudes. Pero lo más significativo es que los amigos aunque sean poco leales con uno son la esencia de la vida. Un amigo puede ser tu medio hermano, hermano de corazón.

La huida

La mayor de las prisiones es huir de uno mismo. Te somete, te atomiza, te hace esclavo, no puedes huir de ti mismo. Tienes que aprender a controlar tus pensamientos, ya que tus pensamientos eres tú, y si eso no lo controlas caerás al abismo de la locura y te limitarás tú solo. Se puede ser tú mismo con un poco de ritmo de balada en tu pensamiento. Acelerarse te hace hablar más de la cuenta y no controlas lo que dices en algunos casos. Yo tengo problemas de memoria, pero no es Alzheimer prematuro, es un efecto secundario. Pero noto que cuando más nervioso estoy más me falla la memoria. Si estoy tranquilo y descansado tengo una gran oralidad o un diálogo ameno. Suelo hablar con lentitud. La parsimoniosa manera mía de hablar me ha hecho muchas veces no decir alguna tontería. Aunque a veces diga alguna, pero pienso bien lo que digo. Lo estúpido es limitarte cuando huyes de ti mismo. No se puede huir de tu alma, es como tu sombra, es como tu verdadero yo, huir de ti mismo te lleva a un estado de estupidez absoluta. Hay que tener temple, tomar las cosas con calma y la vida no tomarla demasiado a pecho. Aunque una cosa parecida sea como el hecho de huir de los demás. Hay que tener la decisión de irte o de quedarte. Cuando huyes de ti mismo tu cárcel eres tú y cuando huyes de los demás tu cárcel también eres tú. Es mejor lidiar con lo que se imagina de buen grado pues es una paz positiva. Lo malo es cuando pones tropiezos a tu propio pensamiento. Tienes que liberarte de muchas cosas. Pero de la más importante es la de entender que tú eres el control que influye en tus reacciones, muchas veces contradictorias y distópicas.