Capplannetta and The New Technology

La tecnología está prosperando tan velozmente que ya estamos esperando el primer ordenador cuántico. La tecnología se basa en facilitar la vida al ser humano, y ya se puede decir que la humanidad es transhumanista. Estamos en proceso de reciclaje ante la nueva igualdad entre hombres y mujeres, y pronto dejaremos el machismo y el feminismo apartado en el armario, y la opción sexual ya no será un monstruo de peluche con el que asustar a la legión de gente LGTB. También se habla de un planeta B con esperanzas puestas en Marte. Y la tecnología medicinal, hoy por hoy, es una realidad. El Internet de las cosas, la cibernética, el pangeismo, la biorobótica, la tecnología transhumana, los microprocesadores, los ordenadores cuánticos, y otras cosas que se fusionarán en un ensamblaje perfecto que es la medicina humana con la fusión entre lo animal y la tecnológica ambivalencia. Todas esas cosas hoy en día son ya una realidad. Nuestra versión de ver un código entre unos y ceros, será fåcil darle la vuelta al calcetín para entender los vericuetos de esta trasformación milenial. Los niños, algunos, son otakus empedernidos, hackers precoces y Pro en versión postmoderna. Los niños y las niñas del futuro tienen varios frentes abiertos. Ya no sólo entrarán en juego las máquinas, también se extenguirán los analfabetos informáticos que han sido tan valiosos desde la tradición oral de la vida y la educación clásica tan enriquecedora. Para eso tendríamos que poner nuestra mirada en la materia renacentista hasta pasar por la revolución industrial aparecida en las islas británicas como la última, o digamos mejor, la próxima revolución industrial que tendrá a Africa en un futuro inmediato. Todo depende de cómo se planteen cosas necesarias como la infraestructura y políticas comprometidas con el Progreso. La mixtura es el futuro.

Capplannetta-mono zero

Hoy hace diecinueve días exactos que dejé de fumar. No ha sido fácil. Nadie ha dicho que fuera fácil. Pero ya no tengo mono o síndrome de abstinencia. Los únicos resquicios que me quedan del tabaco son recuerdos fugaces en según qué momentos puntuales debido a la costumbre. Por ejemplo, después de la ducha un cigarrillo mentolado, después de comer un cigarrillo rubio, y al levantarme. Pero es muy difícil el día a día sin tabaco. Sueño a veces que fumo, otras veces me dan ganas de ir al estanco, pero así como estoy lo llevo bien. Me levanto con garraspera y dicen que es normal al dejar el tabaco. También me ocurre que me desahogo con la comida y, la verdad, no quiero engordar. Estoy buscando la manera de no acordarme del tabaco debido a que en momentos puntuales (repito) me apetece un cigarrillo. Sí digo la verdad, el tabaco me gustaba. He fumado mucho, y no debo bajar la guardia. Volver al tabaco es un gran paso atrás. Además, los fumadores son tratados como apestados allí donde éstos van. Hay una doble moral en torno al tabaco, el alcohol y el juego. Llevo fumando desde los trece años y ya era hora de dejarlo. A la mitad del proceso me daban fiebres y un mono del que me libré teniendo algo de voluntad, tengo chicles y caramelos de eucalipto, pero repito, donde más me decanto es a la hora de la comida. No soy hombre de bares, tampoco de drogas, para mí dejar el tabaco ha sido un acto necesario y todo un reto. Es curioso que los que más se quejan del tabaco sean antiguos fumadores. Los que nunca fumaron ni entienden el sacrificio de dejarlo, y los que dejaron el tabaco creo que están en contra del tabaco por pura hipocresía, ya que cuando ellos eran fumadores no les importaba fumar y relacionarse con fumadores. Ahora son las voces más exigentes a la hora de dar las quejas a los fumadores. En fin, que dejar de fumar es un ciclo de varias velocidades. Lo mismo se es lento cuando avanzas a medida que ves los resultados a largo plazo, aunque para mí sea aún pronto. Pero no voy a dejar que el tabaco me domine. Considero al tabaco como un vicio impulsivo. Está plagado de costumbrismo y de actos reflejo. Es como comprender que el tabaco no es una cosa natural en el hombre o la mujer, ninguno venimos al mundo fumando.

Capplannetta sin tinta ni quinqué

Me llamas Capplannetta, y yo, mujer, me arropo de mantas y cómodas sedas que no admiten tregua, sin tinta ni quinqué. Te quiero por ser bonita, te quiero como mujer. Ojalá florezcas de gloria y gozo en un virginal papel. La custodia de mis sueños se apropian de nuestra fe, rara y ambigua voz del silencio, silencio que trasnocha en mi piel, y en mi nombre crían larvas de peculio oliver. Basta ya de desdichas sin un porqué. Nuestra unión es de carne cruda, es de nosotros la sed. Sed por la sal que nos cura, con el yodo la herida, que se pierde sin tinta ni quinqué. Se pierde en la noche la llama de fuel, quiero decirte que soy un amante fiel, no soy amor traicionero, quizá despistado, quizá, yo no sé. Algún día me verás cruzar fronteras, me verás sin ver, me sentirás dentro de ti y arrimado desde afuera sin tinta ni quinqué. Me verás como se logra el verano recogiendo fríos hielos derretidos desde la verdadera pared. Verás que Estocolmo no está lejos y el norte es un lugar que no se debe perder. Vienes a mí sigilosa, vienes a mí como una mitad de luna borracha de vino y miel, mejor eso, que aborrecer el trago amargo del vinagre y la hiel. Se dice: —Borracho que come miel pobre de él, y yo ya no quiero entender porqué siento frío en el fuego, por qué siento hielo en la hoguera, porqué tengo tantos porqués. Yo ya no quiero entender lo larga que es la noche esperando un amanecer. Tampoco quiero saber si me alejo tanto o sí te tendré. Tu ilusión es mi bendición puertas adentro, mi ilusión es la carne sin tinta ni quinqué. Quinqué en el Guernica de Picasso, la tinta de un poeta es imagen, metáfora y magia cuando te leen. Cuando te leen se cruza una línea entre la razón y el ser.