Capplannetta y las automatizaciones infernales

Las empresas de energía y los bancos han automatizado su servicio (malo) de atención al cliente. Si no son sudamericanos son grabaciones automáticas que son como risas enlatadas. Al principio te atendía una persona y la cosa era más fácil y mejor. Pero ahora son máquinas de locución automática con las que son un desastre en comunicación y más frías que el hielo. Ahora este tipo de empresas automatizan sus servicios de atención al cliente y se convierte en un caos que cuando ya te han hecho una serie de preguntas (la atención es pésima) que parece que estés hablando con Robocop. Tienen tan poca vergüenza de invertir en la automatización y por ganar más dinero evitan a las personas de carne y hueso. Con lo agradable que es un agente y que este agente sea alguien competente con el que contactar para dudas y otros temas. Son máquinas infernales que cometen infinidad de errores y la comunicación se convierte en un galimatías que acabas enfermo de los nervios. O también ocurre el caso de las musiquitas de juguete de los momentos de la llamada en espera. Es algo tan aberrante e ineficaz que te hacen comprender la maldita ansia de dinero que tienen estas empresas. Ocurre en la banca, en las empresas de energía y en otras empresas de la clase que sean. Estamos en la era del transhumanismo pero todo tiene un límite. Prefiero que me atienda una sudamericana aunque esta sea una incompetente antes de esas máquinas que son grabaciones de lo más desastrosas. Nos esperan tiempos de frialdad, a los que denominan postmodernidad tardía. Estamos en una vorágine que hemos cambiado la humanidad por autómatas de la comunicación que son torpemente ineficaces. Y es que lo están implantando en todos los ámbitos donde tengan una atención de cara al público-cliente.

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