Capplannetta y lo maravilloso de vivir

La vida tiene cosas alucinantes, verdaderamente maravillosas. Por ejemplo, después del sexo, dormir y comer, tiene cosas como los amigos, los pequeños placeres que no pueden faltarte nunca. Después de ir dilucidando poco a poco, paulatinamente encuentras detalles que la vida te ofrece como un elixir. Vivir en pareja, convivir, la diversidad racial en un barrio obrero, pues no se puede hablar de nadie hasta que no se conoce. Las mujeres, cada una se llena de aires cuando ellas lo quieren. El placer de fumar, aunque sea perjudicial. El placer de la lectura, la escritura y escribir es una gran soledad, que te permite gozar de la soledad. La soledad acostumbrada no es mala, quizá sea otro placer más aunque vivas en una casa de cristal. Olvidarse pues de los malos rollos, pues nadie es más que nadie. Y preveer alguna cosa que pueda ocurrir, es en sí la quinta esencia de la inteligencia. La nobleza de algunas personas, personas que a pesar de pasarlo crudo en la vida, te dedican un saludo y una sonrisa. El sexo, por ejemplo, es cosa de dos. Se puede gozar tanto del sexo en esta vida postmoderna que sí visitas un Sex-Shop puedes comprobar que el sexo está hecho, no solo para engendrar, también para gozarlo. Después está el mar, la cerveza, y otras cosas especiales que te hacen la vida llevadera. Yo he vivido un tiempo como las águilas que entre la edad de cuarenta años tienen una crisis existencial ya que su pico y sus garras son tan grandes que no le permiten la caza y la comodidad confortable. Y se encierran o mejor decir que se quedan en el nido hasta que se curan de la crisis. Una vez curadas alzan el vuelo.

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