Capplannetta: alicientes para la autoficción

Muchos detestan el destacado éxito de la autoficción. Hace unos días le mandé un ejemplar de mi novela poética a un conocido crítico literario. Y me la tiró por tierra, tan sólo porque en el prefacio evoco escritores que escriben o realismo o autoficción. Y este crítico era evidente que no quisiera ni leer la obra. Pero yo sí leo la suya. El caso es que leer algo en las primeras páginas de una novela no tiene nada de meritorio y mucho menos es imposible de juzgar sin haber leído la obra entera. La gente se empeña en ficcionar y cuando llegas a una cierta edad no hay nada que atrape más a un lector que el realismo, la autoficción o el realismo sucio o cualquiera de sus vertientes. La ficción está bien. Hay novelas verdaderamente buenas que son pura ficción. Esta novela del crítico literario es muy buena. La calificaría de ficción redonda. Pero no todos tenemos la suerte de publicar en grandes editoriales. Me conformo con una editorial pequeña pero que se lea, que tenga un número, sí no elevado, un grupúsculo reducido de lectores a los que les guste. Estoy leyendo también Las herederas de Aixa De la Cruz, y me está gustando mucho. Tanto en la temática como en la manera de narrar una historia interesante a la vez que es síntoma de la estigmatizada enfermedad y los que toman medicación psiquiátrica. Pero me gusta también un ensayo llamado Postweb ya que me interesa todo de lo que de la tecnología proceda. Ustedes dirán tantas lecturas al unísono no son buenas compañeras. Pero yo, al no ver ningún tipo de televisión, es como hacer zapping literario a la vez que incluyo poesía y otros géneros. Estas son mis lecturas a día de hoy. Me gusta la fiel compañía de un libro.