A Capplannetta ni falta que le hace

Dicen que no es más rico quien más tiene sino el que menos necesita. Y yo, que ni suplico ni envidio, tengo la suerte de necesitar nada más que una cosa vital para mí. Mis padres. Lo demás me la trae al pairo. Que la gente me desprecie y rehuyan de mi presencia, a mí su presencia ni falta que me hace. Los amigos, no todos, me toleran sugestionados contra mi manera de pensar, que no les gusta mi libertad, yo de ellos puedo decir que ni falta que me hacen. ¿Mujeres? A la que me quiera bien la corresponderé, las demás ni falta que me hacen. Mis padres me traen a casa víveres y tabaco, pero con verles, y verlos felices lo demás ni falta que me hace. A veces he necesitado y no me dieron, otras veces amé y no fui correspondido, otras veces he sido mi único enemigo, pero aún así, lo he sobrellevado pensando que ni falta que me hacen. La venganza cuando Dios te la concede es un elixir. Yo he podido vengarme de cosas vividas en mi adolescencia y no me he vengado, no soy un resentido, ni falta que me hace. Me he sentido ninguneado, unos lo llaman racismo, otros lo llaman cobardía, y otros lo llaman como los bautizaron en la pila bautismal. Esa gente ni falta que me hace. En el barrio me llaman hijo de papá y mamá, lo demás, ni falta que me hace. Tener razón no significa sentenciar con la última palabra, ni tampoco gritar para dar o merecer respeto, pero a mí la toxicidad ni falta que me hace. Me hace falta mi padre, mi madre, mis hermanos, lo demás, ni falta que me hace. Lo demás es capricho puro.

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