Capplannetta el pajarico

Ya amaneció, son justamente las 07:36h. y tras la aurora violeta como preámbulo a un día más, salen los pájaros de sus nidos en los altos edificios y alrededor de la plaza Cristóbal Ramos hay un paseo que viene y va. Son pájaros comunes como las palomas y los gorriones, también hay chamarines y también hacen acto de presencia bandadas de pájaros verdes que dice mi padre que son cotorras argentinas. Hacen su pase al despertar cuando el alba es casi plena. Con el sol se desperdigan un poco, pero el trasiego al poco rato después de amanecer es para hacer acopio de alimentos. Ahora en primavera están en época de cría, y el que no esté aún resuelto en tema de cría, ya que el invierno es perezoso y le cuesta irse, tiene tiempo aún para procrear su nido y sus crías que eclosionarán en las puertas del verano. Me gusta esta parte del día porque los ves en bandada en busca de comida para sus crías. La cotorra, que dice mi padre que es de Argentina, es la más madrugadora y van en bandada, como las palomas. Los gorriones, los chamarines y los jilgueros son más solitarios y van a su bola. Todo esto me hace recordar a mis tiempos de adolescencia cuando iba de caza con el arbolito y cazábamos hasta cuatro o cinco machos de una sola bandada. En aquellos tiempos eran unos pájaros llamados pardillos, en catalán se hacen llamar pasarells, y tienen un canto precioso, pero cante bonito sin igual es el cruce de jilguero con canario. Te lo pagan bien. Es un cante entre jilguero y canario pero más bonito, es como un tirabuzón sonoro. Mi tío los criaba. Pero ya dejó de hacerlo. Ahora soy yo el pajarico. Pero yo soy un pajarico casero, como un palomo.

Capplannetta y el epigonismo

Hay demasiados poetas en España y en el mundo entero. A veces, sin haber leído a tus contemporáneos, al igual que a los de épocas pasadas, se cae en la falta del epigonismo. Muchos escritores de canciones copian a otros de lengua anglosajona. Pero en el hecho donde más se incurre es en la poesía hispana. Sin haber leído, o incluso leyendo a poetas originales se cae en el error de la epigonía. Yo alguna vez he caído en ese error debido a la música flamenca, que se repite entre cantaores y yo vengo de ese mundo, pero esto no quiere decir que mis poemas carezcan de originalidad. He leído poetas que autodenominan su poesía como innovadora sin haber leído a otros poetas que se han sentado en la silla de la originalidad mucho antes que ellos. Entre el hallazgo de la epigonía y la poesía rimada, que muchos tildan de cacofónica, tenemos un dicho circense, es el más difícil todavía. Pero hay tantos y tantas poetas que puede algún verso parecernos similar con otros de otra época, incluso de poetas contemporáneos. Si se tiene en cuenta que la epigonía gana concursos desde la ceguera de los jueces, también podemos hacer la vista gorda con la poesía rimada y lo que llaman como cacofonía. Cada poeta se siente creador del origen de su poesía. Lo que es imperdonable es el plagio. Pero si nos ponemos tiquismiquis podemos considerar el plagio como parte de un remake, hecho que le ocurrió Fernández Mallo con El Hacedor de Borges. Que las palabras son de las personas porque es una manera de comunicarse, y si lamentamos el hecho de epígonos ante la poesía a estas alturas no es óbice para poner el grito en el cielo. Cada poeta que lea, también que eluda la epigonía, pero la poesía rimada es distinta.