Capplannetta vive muriendo un poco

Perdona si te digo que quiero vivir mientras muero poco a poco. Esto le ocurre al globo entero, ese que vive y muere, alejado pero con nosotros. Vivir es comer a diario y haya paz para todos, la sangre grita en las venas, y el que no la oye está sordo. He muerto y he vivido cientos de fuegos y amores locos. Deseos que descubren y se atreven a gozar como bobos. Yo soy una bomba y me desmayo de cloroformos, me sacuden las canciones usadas por la vida y por el corazón de otros. Soy un poeta normalete, de esos que viven y mueren poco a poco. No quiero ser patético por eso me voy cuando estorbo. Yo he visto las marionetas y he visto las orejas al lobo, no es presunción pero me entrego entero solo a la cópula contigo, tú en mi camino, y yo en tu camino, nos hacemos sudor, besos, sorbo. Yo vivo muriendo y de eso me curo de asombro, ya me lo creo todo y nada, nada escondo. Hubo una vez que un poeta esperaba la sed del otro, porque quería dar de beber, dar de comer, y tal fue su antojo, que al final beber y comer era la culpa de todos. La cárcel que yo llevo es un preso sin rostro, con una culpa que no es suya, su inocencia lo es todo, una lisura pequeña es cómo poner apodo. Soy andaluz venido a menos porque de un soplo me fui a tierras del norte y a nadie conozco, a nadie le veo el fondo, solo veo el mío que es puro flamenco jondo. Me voy a otro lugar porque sé que aquí yo estorbo, solo me queda renunciar a vivir muriendo o a conocer lo que no conozco. Otorongo no come otorongo, no hace calor, hace bochorno.