Capplannetta y sus pegotes

Siempre me gustó pegar pegatinas en los álbumes de cromos. Ahora lo hace un sobrino mío otaku. Pero me fascina Internet con esa herramienta del Copy and Paste ya que me rememora a mi infancia totalmente analógica. Pero aunque viva en esta casa de cristal, no me molesta lo de dentro ni lo de afuera. No tengo grandes aspiraciones, pero soy alguien que le gusta esto que llaman “cuarta revolución industrial”. Mis amigos van a la suya y yo tengo grandes deseos de curarme y centrarme como un individuo en soledad. No me puedo quejar. Existe gente peor que yo. Cuando era adolescente era un mentiroso a la par que un ingenuo. Pero fue bonito viajar en los adentros de la noche. No estoy solo del todo. Pero no puedo decir que viva en compañía, me gusta en realidad este verso de Federico Las cosas lo están mirando y él no puede mirarlas. Dice mucho en pocas palabras, yo creo que ese es el deber del poeta. Minimizar el lenguaje haciéndolo gigante. Me gusta la poesía desde el año 1995, y en ese año se fundó la editorial donde estoy. Para mí ha sido una bendición encontrar a Pablo Méndez. No lo digo por hacerle la pelota, lo digo con pleno convencimiento. Es poeta, editor y un amigo, que no es poco. Ediciones Vitruvio es una gran editorial, y Pablo es una persona valiente. Porque ya ni las grandes editoriales arriesgan. Ayer me dieron una grata noticia. No puedo adelantarme ante el hecho de mi dicha. Mejor es callar. En fin, que ya voy en el camino del poeta que siempre quise ser, no porque lo diga un jurado de un concurso, es por el hecho de publicar y que distribuyan tu obra. No pretendo otra cosa que encontrar lectores. Al final del camino quiero tener la certeza de que hice algo bueno, a pesar del hijo problemático que fui. De eso ya hablo en mi novela poética. Para qué crear hogueras con lo que no debí haber dicho. Yo creo que me gusta escribir para ser leído, pero no diré que no si obtengo algún reconocimiento. La poesía, mi poesía, ha mudado de pluma como los pájaros. Creo en la poesía de la experiencia, mi experiencia con ojos que leen un lenguaje a raíz de mi vida de tropelías y hallazgos en la noche azul. Quisiera gustarle al lector por lo que escribo, y no que tengan un concepto de mí equívoco. Así es la cosa.

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