Capplannetta y el transhumanismo

Los analfabetos cibernéticos son un pasado reciente y como futuro creo que el transhumanismo es lo que llegará a ser el Homo Sapiens. Mi sobrino es un amante de los objetos, disfraces y material audiovisual Manga. Esto lo convierte en un perfecto Otaku. Mi sobrino tiene cinco años y ya maneja móviles, smarts tv, y demás material con gran facilidad. Yo soy un EGB, y no me considero un transhumano. Pero el futuro mediante el pangeismo unido éste al transhumanismo hará un planeta no mejor, sino diferente. Lo llaman singularidad. La velocidad a pasos agigantados en inteligencia artificial. Ya tenemos y manejamos los dispositivos con gran habilidad. Esto significa que las diferencias ya no solo harán cierto hincapié en el capitalismo y el proletariado, sino que las diferencias tendrán injusticias sociales en las que muchos echaremos de menos lo analógico. Los transhumanistas serán un ensamblaje perfecto entre hombre, máquina y naturaleza. La naturaleza será mejorada mediante la ciencia y la tecnología. La inteligencia artificial y el Internet de las cosas serán más viables aún con más velocidad de lo que ahora es. Viviremos en un mundo da datos y metadatos. Sin duda será un avance práctico en temas como la medicina, la biología, y una especie futura de la que no tenemos ni idea. Las personas seguiremos siendo personas pero también seremos una sociedad donde los datos sean primordiales. Poco a poco iremos comprobando que la Cibernética Esperanza alcanzará estados de superación y de un nuevo camino en el que nadie querrá quedarse atrás, ya que se dará el hecho de un gran cambio entre personas tecnológicamente avanzadas y personas de otra categoría más similar al Homo Sapiens. Pero debemos de ser conscientes de que computación cuántica y otros medios no deben eliminar la esencia clásica.

Capplannetta odia el mundo

Ha acabado por fin ya la Navidad. La Navidad es una farsa con sonrisas de goma y alegrías plastificadas. Esta Navidad me he vuelto loco. Costumbres que tiene uno. Me pregunto por qué la Navidad es tan repelente y tan difícil de digerir. Para los niños inocentes es una incitación desde pequeños ante el capricho y el materialismo manipulador. Ellos son felices. No seré yo quien les agüe la fiesta. La Navidad y el agosto son fechas deprimentes. La una por la hipocresía tan enorme, la otra, por el hecho de decir me voy de vacaciones, aunque sea a un pueblo de mala muerte. Pero la Navidad es motivo de hacer muecas, actitudes y gastos que la hacen como magia de pacotilla. Feliz Navidad dice y se desea toda la cristiandad. Entre la Semana Santa, la Navidad y el asqueroso agosto nos volvemos apáticos sin lugar a dudas. La Navidad dicen que es mágica. Que se lo digan a esos abuelos que vivieron Guerra y posguerra. Es un exhibicionismo parecido a bodas, comuniones y bautizos. Tengo una amigo que en estas fechas señaladas se apuntan al fin del mundo. Los singles como yo abandonamos la liturgia navideña cuando ya va borracha la Peña. Pero cuando he vivido en pareja me he convertido en un tontorrón con deseos pueriles para mimetizarme con la borregada. En Navidad amontonas deudas y solamente por el hecho de hacer al mundo feliz mientras que durante el año te han puteado. Vivo la Navidad con mi sonrisa de goma por no aguarles las fiestas a mis padres y sobrinos. Que la Navidad tiene dos alegrías. Una cuando empieza y la otra cuando acaba. La televisión es cómplice de esa Navidad de felicidad edulcorada. Ya dejamos la sonrisa guardada en el trastero polvoriento.