Las discusiones y Capplannetta

Un día hábil o festivo, pudiera ser de los corrientes, en cualquier casa se hace amo el lodazal. Como si con un reproche provocaras una riña familiar, como si en una reunión en la comunidad abrieras la boca para tocar la mella, la llaga, la paz. Un día de los comunes, sin prevenirlo, sin culpable alguno, llorarán los vecinos tú desigual manera de aullar. Se critica lo más fácil, se apropian de tu dignidad, te patean el hueso y te apuñalan con cristal. Un domingo cualquiera, inoportuno y señalado vas a la consulta del médico y te asustas de que un muchacho te culpe de su mal. Hay días para los cuales partir peras del peral, hay fines de semana que se juntan para comer la proteína y lo que venga detrás. Un día peculiar acabas en un hospital, y te atan por portarte mal. Te pisa la frente el tabernero, te golpea el guardia de seguridad, te envenena la sangre una égloga vecinal. Se pelean los escritores por un discurso demencial, se cuecen habas en cualquier lugar. Un día singular se forma una reyerta plural, pues los hinchas de un equipo de fútbol acaban de ganar. Hay mujeres con un par, y hombres que no juegan ya, hay adolescentes apaleados que acuden al dentista por una rotura dental cuando venía borracho del cierre de aquel bar. Cuando todos duermen no se sabe lo que es escuchar un grito yugular que a una chica la despierta sin más. Entender por cada día que una riña, una voz quebrada, una paliza en cualquier lugar, acaba siendo barrizal, acaba siendo escarnio carnal, en algún lugar hay asesinatos contra gente de paz. La violencia engendra más violencia, eso dicen y es verdad. Violencia hay en la Biblia, auto sacramental.