Capplannetta y la larga noche

En esta empírica noche trajino con la paz y sus silencios mayores. Siempre he escrito de noche y ahora no iba a ser menos. La noche es un bálsamo para los que estamos en sintonía con la gran conexión que es el mundo. Amanece y procuro escribir sobre aquello que no tenga que repetir. Hoy mismo he enviado un manuscrito que es un poemario, no es porque quiera publicarlo,  es para tenerlo custodiado por el editor. El poemario es de versos libres, y aluden con cierta ironía y retranca eso que algunos tratan de proclamar como verdad única, pero sin ser demagogo, ni superficial, he escrito este conjunto de poemas en noches perdidas. Tengo que decir que he recobrado mis ganas de escribir, hecho que tenía en cuarentena ya que me estaba repitiendo más que el ajo. 

Las noches a partir de otoño en adelante son largas, silenciosas y frías. Por eso lo que mejor apetece es imponerte sanos hábitos de ocio, como es una película o leer algún libro. Las noches en otoño empiezan a ser frías (repito) aunque más frías serán en enero. 

Ahora que ya he terminado un proyecto quiero comenzar otro muy distinto. No puedo hablar demasiado, sólo diré que no será rimado. El verso libre abarca más y mejor lo que es la poesía. La poesía puede ser rimada o de verso libre, lo mejor es que sea buena. Sobre el empeño que voy a llevar a cabo diré nada más que será un Remake, un Remake sobre la Caperucita Roja; es broma, no puedo decir sobre qué pero es una obra de un autor español. Lo importante es hablar de él cuando esté escrito. Hablar antes de un proyecto es como el que habla de la muerte, si hay vida o no sólo lo sabe el que se muere. La obra lleva escrita algunos siglos y es de más decir que tiene derechos de dominio público.