Capplannetta sobre escribir poesía rimada

Me pregunto muchas veces (quizá demasiadas) hacia dónde va el camino de la poesía en general de este siglo XXI. Yo puedo decir que domino la técnica de la rima, y la poesía de verso libre. No es por ser presuntuoso, pero todo el mundo reniega de la poesía rimada, pero a mí, que me ha llevado un tiempo componer décimas, sonetos, romances, canciones, puedo decir que estoy en el camino, pero justamente ahora voy a empezar a escribir versos libres. Aunque no dejaré la poesía rimada. Me parece imprescindible que cada poeta tenga su visión a cerca de la poesía. Por ejemplo, en el siglo de oro se rimaba, en la generación del 27 también. Y es que está infravalorada y menospreciada en estos tiempos de after pop. Yo me considero un poeta que le gusta practicar con distintos estilos, pero cacofonías aparte, la regla de oro hoy es no rimar. He escrito muchos libros no tan buenos con verso blanco. Pero pronto verán en mi escritura algo especial. Voy a jugar mediante la métrica y los versos blancos en una obra que conocen los que tuvieron un buen maestro de literatura, ese fue mi caso. He visto poética hermética ganar concursos, he visto a poetas laureados uniendo mentira tras mentira. Lo más maravilloso es decir lo que no se ha dicho con rimas magistrales. No soy amo de ese tipo de poesía, aunque la disfrute. Me identifico como con los versos de Miguel Hernández Las Nanas de la cebolla (…) Al octavo mes ríes con cinco azahares. Con cinco diminutas ferocidades. Con cinco dientes como cinco jazmines adolescentes (…) Este ejemplo es fabuloso. Es un poema rimado y no suena a cacofonía. Hay que objetar que tiene rimas en pareado, y eso hace del poema una tierna canción. 

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