Capplannetta y la paz

Muchos se empeñan en querer paz por y para siempre. Pero hoy la paz es un placer que se asemeja a los artículos de lujo, te cobran impuestos imposibles pero son necesarios. Digo esto porque la paz, lo que se dice paz, viene precedida por algún tipo de sacrificio. Vivir en paz es algo tan valioso, que la lucha por ser rico, cosa que vemos importante, te proporciona libertad, pero la paz hay que merecerla. Me gusta ese tipo de alegría donde se silba o donde se canta mientras trabajas. La paz la padecen los dichosos, a los que nada más que sonriendo, siendo amable, y reír juntos y siendo dicharachero, te conduce a subir la montaña y compruebas que la tierra es redonda, que pocas cosas como la paz resultan tan necesarias como es la paz. Nunca sabemos lo que nos deparará el destino. La paz es no tener miedo, no vivir molestando, alegrarte de lo bueno que le pase al vecino. La paz va unida por su hermana llamada libertad, pero si se pierde la libertad encontrarás ciegas batallas en las que se pelea a fondo. La paz es estar solo leyendo un libro. Preparar el siguiente, sales a pasear y te da el sol en la cara. La paz es parte de nuestra patria, que es la infancia. En este país ha habido violencia pero aunque hayan matado a mucha gente, los asesinos ahora se han percatado que el matar por un trozo de tierra en un mapa es absurdo. Han dejado las armas, muchos pasaron por la cárcel, y ahora se dan cuenta que no vale la pena ir matando. ¿Y las víctimas? ¿Y la familia de las víctimas? La paz es un derecho y nuestra obligación es llevarla a cabo. 

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