Capplannetta y la noche en el extrarradio

En un Renault cinco suena Hijos del agobio de Triana. Es una pandilla de amigos con veinte gramos de hachís en los bolsillos. Una de las chicas tiene cierta preocupación. Al parecer su padre está hecho una furia, ya que se ha quedado preñada y quiere tenerlo. Suena ahora La Historia de Juan Castillo de los Chichos. En el extrarradio de las ciudades hay un campo abierto donde la naturaleza luce flecos ante la posibilidad de lindar en una ciudad de emigrantes. Vivimos de los trabajos que no quieren los más ricos, ya que viven en el centro, y trabajar en la obra o en una fábrica les produce diarrea. En el extrarradio de mi barrio hay una gente que va con sus motos con manillar de tres piezas y tienen el motor trucado a 90cc. También echamos de menos a todos aquellos chavales que dejaron su vida en la carretera, también a aquellos que murieron de sobredosis. Dicen que hay un bicho llamado SIDA que te lleva al otro barrio en un plisplas. Muchachos de extrarradio que os buscáis la vida en lo que salga: dadle el gusto a vuestras madres de ser hijos ejemplares. Algunos llegaron a serlo. Tropezaron con la priva y la ley de los bares. Recomiendo Poemas con Nocturnidad ahora que el verano llega y no vemos un sol desnudo todavía, y en la noche la luna llena, ya pasado Sant Joan, será un farol inmenso donde verse las caras. Hoy parece un martes cualquiera, sin embargo, es un sutil sábado donde la vida y la muerte brindan lo de entremedio como si fuese un delicioso pastel de hojaldre. Ahora suena el silencio de la noche mientras que los grillos llaman a la hembra. Aquí en el extrarradio hay retazos de España vaciada, y no nos damos cuenta de que la tecnología ha suplantado a la charla, las videoconferencias han suplantado al abrazo, y el mp3 ha sustituido al cassette, mp4 ha suplantado al VHS, y ahora la información se procesa verticalmente.