Capplannetta es un chico formal

Cuando has vivido el vértigo de la velocidad a doscientos kilómetros la hora. Cuando has vivido una borrachera con el coche de tu padre y te estrellas contra un muro. Cuando te dicen que vales para una cosa de la que no estás orgulloso. Cuando te brotan pájaros como colibríes de colores desde la mente más inocente y más incauta. Cuando en el vestigio de un sueño despiertas rodeado de noche y te preocupa vivir en sombra. Cuando te das a la fuga y corres el riesgo de no volver nunca más. Cuando te llaman para recitar el verbo y no sabes ni la primera persona del singular del verbo amar. Cuando te pones una vez colorado antes que de amarillo un ciento. Cuando te visita tu padre mientras estás en el turno de noche y tu padre siente orgullo. Cuando te culpan de una calumnia y la ratifican los hijos de perra para dañarte. Cuando no te esperan para la cena, y tampoco te esperan para el desayuno y hay una silla vacía. Cuando te dicen te quiero y al tiempo te das cuenta que los cuentos en el amor son luz de gas. Cuando das paseos en bicicleta y mamá te sigue andando todo el trayecto, un largo trayecto. Cuando te echas desnudo en la cama y te despiertas sin saber dónde estás, y cuando te vistes recuerdas detalles de la noche anterior. Cuando sales a divertirte en la noche y la comedia se convierte en tragedia, y la tragedia en drama, cuando lo recuerdas parece ficción. Cuando te corres en un orgasmo y tu semen le corre  por la barriga como una gota caliente y ella te dice que eres raro. Cuando te pasas la vida escribiendo sobre porqués, sobre lo que no ves, sobre lo que te enseñaron las canciones de amor, y llegas a la extraña conclusión que todo amor es precario. Cuando vienes un día a tu casa y ya no es tu casa y tú eres otro, y ese otro se sienta donde se sentaba ese otro que fuiste. Cuando estás al borde de la locura y una pastilla remedia el naufragio. Cuando se amotinan los guerreros del fracaso luchando contra las miradas, los gestos y los pensamientos. Cuando respiras el mismo oxígeno pero eres otra persona, y esa persona respira ahora oxígeno desde una bombona. Cuando te vas haciendo mayor y las respuestas es preferible que sigan siendo preguntas. Cuando las certezas se adhieren a tu alma y en lugar de certezas para ti son ya desengaños, y no crees en nada nuevo, porque nada nuevo hay. Cuando te buscan y no te encuentran, cuando te encuentran pero no eres tú y dejan de buscarte. Cuando te acobardas por las masas de gente y vas en busca del peligro y el peligro te encuentra a ti y esa noche duermes atado en un hospital. Cuando eres un hombre completo porque una mujer no miente jamás, tampoco mienten los poetas, tampoco mienten los políticos. Cuando te llaman hermano sin tener ningún parentesco, cuando el parentesco no es nada, y lo de hermano es una formalidad. Cuando te reconcilias con la vida y la muerte mañana te visita expectante. Cuando estás perdido en un país extraño y saben que eres extranjero porque tu aspecto te delata. 

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