Capplannetta y la vida loca

Si no fuera por esos ratos donde se disfruta, se vive, se comparte, se es feliz, la vida no tendría ningún sentido. Comer para digerir, dormir para descansar, y festejar para divertirse. Esas son las verdaderas fuentes donde se nos presenta la vida. Se debería vivir del revés, venir al mundo siendo un viejo, para ir rejuveneciendo y acabar la vida en el vientre de una madre, sería hermoso. Pero no. La vida ya sabemos lo que es porque el creador lo ha querido así. Pero si lo que es vejez fuera la infancia, la vida tendría mucho menos sentido todavía. Porque no se puede venir al mundo consciente de lo que es el mundo para acabar siendo un niño inocente, casto y puro. Pero la vida está muy bien pensada si lo miramos bien. Si vemos por ejemplo que la vida se basa, casi toda la vida se aglutina en la juventud, y otra observación importante, los enfermos de Alzheimer pierden la conciencia total de su existencia y acaban siendo vegetales, entonces, más allá de la vida no hay conciencia y por ende la nada absoluta. Pero, si lo vemos de otra forma, cuando estamos en algún lugar notamos cierta presencia, ¿a qué es debido? Y otra cuestión, al nacer vas aprendiendo paulatinamente a moverte, a manejarte, a hablar, aprendes un idioma, puede parecer que el mundo esté loco. Pero si lucháramos todos juntos no tanto por limitarnos y ponernos fronteras, sino al revés, expandiéndonos por toda la tierra, sin llevar documentos, que la vida sea un compartir constante. Porque así como vivimos no somos felices. Nos hacemos la vida demasiado difícil. Todo debería volver al origen, a cuando no hablábamos, a cuando no había moneda. Un apunte: ¿cuánto tiempo hace que usamos Internet como herramienta? Veinticinco o treinta años y ya han adaptado una moneda, el Bitcoin. Ya no creemos ni en el compadreo. Tú hiciste esto por mí, pero yo hice esto otro por ti. Y así funcionamos. Mediante el intercambio de intereses. A eso lo llaman mercadeo, o economía de mercado. Y cuando hablan de los mercados, ¿pero esa gente tan importante quienes son? Si no tienen cara, hasta no creo que tengan alma. Nos hacemos la vida demasiado difícil (repito). No sería mejor aprender de los animales, de los indígenas, de los hongos subterráneos. Al parecer en los intestinos habitan hongos, y al parecer esos hongos son el otro cerebro humano. Por eso diría aquello César Vallejo sobre las mujeres (algunas) que piensan con el estómago, y yo creo que también los hombres. Somos más orgánicos de lo que parece. Como las plantas, la flora, los árboles. Pero al mismo tiempo vivimos entre el conocimiento y al mismo tiempo con la ignorancia a cuestas. Quizá sea esa la piedra que porteamos los hombres. La piedra de nuestra alma que nos equilibra y nos hace parte de la tierra. Nosotros no somos herederos del mañana, serán el fruto o la semilla que nuestros hijos siembren. Vivan la vida, sean humanidad pura.