Capplannetta y lo que no se olvida

Hay momentos en la vida de una persona que son partes fundamentales que no se pueden borrar. Ni de la memoria y mucho menos de la vida que vivimos o nos ha tocado vivir. Ver por ejemplo familias destrozadas por una gran pérdida, mujeres que han pasado por nuestra vida, o momentos entrañables en la felicidad de una persona y que ya no van a volver. En mi memoria, que es la mía, la que va implícita frente a mi alma, hay varias cosas que no puede olvidar. Es como un grabado en el cerebro que va cogiendo éste forma, y no se diluye por más tiempo que le echen. Sentir el grito desgarrado de un padre que pierde un hijo en la flor de la vida, o el acto de hacer el amor y que estas dos personas se ensamblen como dos piezas de puzzles certeras. Hay cosas que es mejor olvidar en el cerebro, pero el corazón te dice que no puede, y también a la inversa. Las personas somos unas criaturas débiles vivamos donde vivamos. Algunos tienen una vida fácil y para otros es una vida dura, pero las vivencias de cada ser son algo que se quedan en el alma, por ello es necesario hacer bondad para que lo que se recuerde de la vida sea lo más placentero posible. Esa gente tirana que vive para hacer imposible la vida de sus semejantes, es que ¿acaso creen ser inmortales? No, pero no tienen conciencia de humanidad, ni conmiseración hacia nada ni nadie que les remueva la entraña, o esas vísceras de las que estamos compuestas las personas y nos hacen pensar en que tal vez la vida ocasione infortunios y desgracias, pero la vida es bonita tenerla para gozarla.