Capplannetta and power woman

Desde un tiempo hasta aquí se percibe cierto feminismo que a mí no me asusta. A los hombres anteriores a mí y a mis contemporáneos quizá a muchos los preocupara, pero yo debo decir que esto es el comienzo de todo un futuro que acabará, no por la liberación de la condición de mujer, sino por la igualdad de género, que me parece necesaria en definitiva. El temor a la igualdad entre hombre y mujer resulta convincente, siempre y cuando, los hombres preocupados no lo vean como una usurpación de la supremacía patriarcal, no creo que las mujeres pretendan pasar del patriarcado al matriarcado dejando al hombre como un pelele que para nada sirve. Yo creo que la pretendida igualdad es un hecho que se está afianzando en nuestra sociedad posmoderna, y es algo merecido para el hecho de ser mujer. La historia les da por enésima vez la razón. Pero que conste que desprecio ese feminismo repleto de prepotencia y soberbia frente al efecto judicial. Las denuncias falsas hacia los hombres son una aberración y hacen un flaco favor a la justicia y a la lucha por la igualdad. Mujeres con personalidad tienen su atractivo, mujeres con prepotencia y chantajes es de ser mala persona. Una mujer es bonito que sea tu compañera y no un ser de propiedad de ningún hombre. Tampoco está bien usar a la mujer como cocinera, como ama de casa, y como mujer sumisa. Eso es una aberración más de los tiempos de patriarcado tan poco beneficiosos para lugar que merecen un hombre en el mismo lugar que una mujer. Ni uno más que el otro, pero soy de los que piensan que hasta que no se liberen las mujeres del machismo no fructificará la emancipación de la clase obrera, y el proletariado será más cosa del lumpemproletariado.