Capplannetta, ahora que se puede

Ahora que se puede, tal vez porque seas doncella, te llevaré de sorpresa a casa de mis padres, a que veas como mamá hace la paella, el gazpacho y los pasteles. Ahora que se puede, te llevaré al trastero de casa de mis padres, extenderemos un colchón, haremos el amor, fumaremos marihuana y veremos el día partir con una muda limpia, sus secretos y dos pijamas. Ahora que se puede, porque dicen que no se puede, ahora que es cuando se puede. Ahora que se puede, el amor frente a la noche y una candela en un llano con o sin nosotros. Ahora que se puede, cruzar la vértebra de agua de aquel arroyo, y los dos desnudos, nos evitaremos la sal de los suplicios y ahorcaremos la melodía que aconsejan y aconsejan, pero nunca conocieron. Ahora que se puede, que yo conozca a tu familia, sin duda he de quererla, como sólo Dios te quiere, ahora que se puede, que tú conozcas a los míos, y la rivalidad la apartemos, en la orilla de las tormentas. Ahora que se puede, hablarnos en el silencio, pues me estoy haciendo viejo, tengo canas y las muelas gastadas. Ahora que se puede, hacernos una cabaña en la ribera del lago, y tú serás tú misma, y yo seré el que soy, sin tropiezos, ni letargos, sin parajes del me muero. Ahora que todo se puede, iré a buscarte enardecido como la pasión de un jilguero que canta, en la soledad del bosque. Ahora que se puede, nos abrazaremos en la cama, tu cuerpo junto al mío, y te diré al oído aquel que fui, y tú me digas con tu alma, que el tiempo es pasajero. Ahora que se puede, andaremos los caminos, y reiremos, seremos felices. 

Capplannetta sube la cuesta a diario

Esa cuesta arriba del día a día es lo que más me hace tropezar en mí mismo. Cuando se te cierran muchas puertas y solamente te quedan las ventanas. Vivir el día a día cansa cuando solamente tienes la comodidad de ser algo que no quieres, te cambia la manera de respirar, y te cambia todo el plantel que tienes para resistir. Y me avergüenza tanto decir todo esto, y a la vez lo necesito tanto… Y cuando llegan los días alegres y no los disfrutas con intensidad, ya que no sabes ser feliz. Crees que sí sabes, y te engañas diciéndote a ti mismo qué poco dura la alegría en la casa del pobre, pero es porque la respuesta que te queda, la única respuesta que te queda, es que sólo te tienes a ti mismo, y ese maldito teléfono como hilo conductor hacía el espejismo en el desierto. Que das voces y más voces y crees que nadie puede escucharte. Aunque te escuchan. Ese es el problema. Que a veces desearías tener un público perenne y otras veces reniegas de él, ya que tu natural coexistencia se repite como un plato con demasiado ajo, o un kebab al que han echado demasiada cebolla. Es la mañana repetida, a veces en el sol de invierno te revuelcas alegremente, pero pronto vienen nubes oscuras como borrascas y arrasan tu debilidad de ser errante. Errar, y errar, solamente eres tú ante el mundo, y el mundo es tantas veces aquella cosa que ya no esperas… te dices: -Ten paciencia, no te desesperes, hay miles de ahogados en los vasos de agua. Para ser tú mismo lo primordial es que te quieras, y que quien tenga que quererte, te quiera por lo que eres, nunca por lo que fuiste, tal vez por lo que serás. Te dirán millones de veces eres un tonto, te equivocaste, y otra vez la marcha atrás, te sientes despreciado, hundido y maltrecho. Hay personas que te dicen eres un atormentado, y automáticamente piensas, no soy yo, es por la gente, aunque no es la gente, es la tormenta, y de tormenta cada cuál lleva la suya propia, y cada uno lleva su tormenta, tú llevas tu tormenta. Nos quedan los refugios y las cavernas terrestres, nos quedan esos ratos de paz y de dicha, todos juntos, ese motivo por el cuál todos los hombres nos parecemos, es la paz la bendición. 

Capplannetta y EGB

Cuando era niño inventaba historias jugando con coches en miniatura.  También clips de Playmovil donde había bastante variedad de personajes. Jugaba con mi hermano, ya que nos llevamos uno del otro poco tiempo. También veía Verano Azul junto a mi hermano. Veía Tarzan, recuerdo que me comía hasta los pastelitos, quiero decir con todo esto que yo también hice EGB. Ha salido un libro llamado Yo fui a EGB que está muy bien. Libro que recomiendo, ya sé que es un libro poco literario, aunque se ha vendido muchísimo. Es un refugio en la nostalgia de un tiempo pasado que no volverá. El libro contiene imágenes y algo de texto, pero es una foto fija de aquella niñez que vivimos muchos hijos del Babyboom español.  Éste post no es para dar publicidad al libro, publicidad que no le hace falta, ya que se vende solo. Éste post quiere hacer hincapié en los niños predestinados a escritores, que no son sólo escritores porque han leído, que también, sino porque jugando y viendo televisión de aquellos años hemos entendido que no sólo nos han educado los maestros y nuestros padres, también hemos cultivado una inteligencia clásica que no tienen los niños de ahora. En aquella época que era educación general básica (EGB) se han cimentado metas que ahora son imposibles. Ahora mis sobrinos están fascinados por los cómics y los muñecos de súper héroes MANGA, ahora el que no es un otaku es lo que llaman Pro. El otro día le decía mi sobrino de diez años a su padre (mi hermano): -Papá, ¿a que soy Pro? Y mi hermano le decía sí hijo, eres totalmente Pro, y todo porque el niño está enviciado en los juegos de consola, se le da bien, sus padres le inculcan que deben hacer sus tareas, pero bueno. Nos ha salido un niño Pro, cosa que me parece genial. Ahora ya no se juega a churro, media manga, mangotero, no se juega a canicas, a chapas. Tengo otro sobrino que es otaku, a éste le fascinan los súper héroes MANGA y con cinco años que tiene es un cliente de la Tienda del Friki en Sabadell. El niño tiene todos los disfraces de súper héroes, hace poco fue a votar con su padre vestido de Son Goku y con mascarilla. Son otros tiempos, ni mejores ni peores, por eso la nostalgia por EGB.