A Capplannetta le fascina Christina Rosenvinge

Sin duda estamos ante la roquera más guapa del panorama pop rock actual. Fue mujer de Ray Loriga, cantó ante Lou Reed, ha sido partener musical junto a Nacho Vega. En definitiva, una chica de armas tomar. A mí me gusta un tema suyo llamado La muy puta, tema que recuerda a todas esas grandes mujeres poetas malditas, tanto en Europa, Estados Unidos, y en el mundo entero. Es una artista que ha hecho buena música y ha interpretado algún papel como actriz en los años noventa. Ha cantado junto a Joaquin Sabina y es toda una vocalista y guitarrista que en sus conciertos de reducido público acústicos ha sabido llevar bien las riendas tanto de la interpretación como de las formas de tocar. Tiene canciones como Canción del eco, una hermosa canción donde aporta personalidad y cultura clásica, otros temas como Pulgas en el corazón, son agradables al oido y tienen cierto toque de picardía y sentido del humor. Tiene una canción titulada Muertos o algo mejor con una pose un tanto desenfadada y a la vez canalla que sólo es equiparable a Alguien que cuide de mí y a la par de esta ácida canción melancólica está la canción Al fin sola, al fin loca, que es para mí considerada como una actitud de gran fuerza y estilo propio compuesto de una manera transgresora e irreverente. Escuchen a Christina Rosenvinge, mujer a la que no le gusta que la llamen muñeca y mujer a las que quien haga crítica sobre ella siempre dirán lo que dice en una de sus letras …qué bien se conserva… y están en lo cierto, aunque no es solamente una chica atractiva, es una cantante autora de sus propios temas y tratados con inteligencia y buen hacer musical. Un estilo propio, volvamos a la música inteligente, please. 

Capplannetta y el matrimonio

Duramos tan poco tiempo, somos tan efímeros y pueden pasar tantas cosas en un año… que da un poco de miedo. Lo digo porque pronto será el cumpleaños de mi padre y después el de mi madre, y ya tienen cierta edad. Y ellos, aunque a veces discutan, (como ocurre en casi todos los matrimonios) tienen momentos donde es notorio el amor correspondido. Pronto harán su cincuenta aniversario de bodas y yo que soy el primogénito tengo temores que no puedo negar. Quisiera lo mejor para ellos, porque se lo merecen. Y de ellos he aprendido muchas cosas prácticas, como la economía austera, también el respeto mutuo, y el amor que se tienen, aunque no lo demuestren en público, total, si no tienen que demostrar nada a nadie. Les basta una mirada cómplice o un ademán en el propio lenguaje que ellos han adoptado en la crianza de mí y mis hermanos. Es como un lenguaje con gestos que sólo ellos conocen. Para mí siempre ha sido un misterio ese nivel de comunicación y complicidad, que yo lo atribuyo a parejas longevas, y que conocen al dedillo el material de que está hecho el tejido orgánico de los sentimientos de cada hijo, y tan solo con mirarse se entienden a la perfección. Una relación así es bellísima, y se dan casos en parejas de su generación, como también más mayores, pero las relaciones de un tiempo hasta acá han desarrollado un carácter un tanto individualista y precario. Creo, seriamente, que las relaciones de pareja se han degenerado en un sentido egoísta del término y se han convertido en relaciones poco duraderas. Si se dan cuenta, cada vez existen más separaciones y divorcios, y creo yo que es por nuestra poca consistencia como institución para devaluarse totalmente.