Maldito serás, Capplannetta

Todos los años igual, cada lustro te pasa lo mismo. Maldito serás Capplannetta, maldito serás cuando entres y cuando salgas, que recibas todo el despreció del mundo. Que tengas que pedir para tabaco con un envoltorio cutre pidiendo amagado un café. Maldito serás, Capplannetta. Maldito serás, porque eres la escoria del mundo, lo que nadie quiere en su casa, maldito serás, ya que tendrás que hacerte el idiota suplicando un beso de un niño, nadie querrá recordarte, ni en las cenas de empresa ni en los funerales; y tu familia mascará una mueca-sonrisa a veces de lata, y otras de mercurio. Maldito serás en el hemisferio que pises, te negarán una perra chica y te llenarás de vacío, como un periódico amarillo, como un vaso usado. Que no tendrás una vida de alegría, que patearán tu culo unas mil veces por ello. Que te criarán entre algodones, y se harán lija, que nadie te negará nunca una impertinencia, porque maldito serás en el regreso y en la voltereta, que pisarás de sed el infierno, y que bostezarán los perros porque ninguno te quiere y andarán sacudiéndose porque no te exigirán ni una triste caricia. Te negarán cuando digas sí, te abrazarán cuando más acabado estés. Se morderán tus ganas por una sonrisa partida y te crucificarán el nombre las veces que el personal lo crea oportuno, y te señalarán con el dedo los detractores de tus poemas, te precintarán la cara con celofán adhesivo y como nada traes te negarán posada, te negarán nochebuena y te negarán compañía. Acabarás solo y parecerás un ogro ermitaño, te sacudirán la lengua del molaje decadente y te partirán la bilis los enfermos de la sal. Añadirán exiguas suertes los partidarios de la venganza y ya nadie vendrá en primavera.

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