Capplannetta: singularidades

Capplannetta no es un poeta normal. No sirve para los actos en los que se pone a prueba la oralidad y la performance. Capplannetta es un poeta atípico. No lo verás en festivales, ni en tertulias, las presentaciones de sus poemarios le dan grima. No es que sea un pobre misántropo. Es que es muy tímido, prefiere no hablar en público. No es un poeta de grandes masas, piensa, que si el lector quiere indagar sobre su mundo tiene que ser a partir de sus libros. Hemos hablado antes de oralidad pero no sólo ahí radican sus complejos, no es que tenga algún prejuicio, tampoco es que sea un puritano, la verdad es que no tiene aspiraciones de ser famoso. No quiero ser petulante, pero él cree que se le puede conocer muy bien por su poesía, también por su prosa, en definitiva, es receloso de su intimidad. No le gustan los ágapes ni los cenáculos ni los concursos. En él no existe miseria emocional, pero es un poeta sin apenas vanidad, o mejor decir egocentrismo, que para el caso es lo mismo, no quiere que la retórica le haga babear o escupir como poetas que han querido ser coronados de laurel en la senectud. Tampoco es un pánfilo mercachifle, que vende su gracia íntima al mejor postor. Es, sin duda, una persona que rehuye de todo protagonismo como poeta, ya que empezó sus lecturas de manera tardía, ya que frecuentaba un alambique portátil y lo tuvo que traspasar porque bebía más de lo que producía. Impaciente no es, no busca fama (repito) aunque le gusta verse con gente interesante, de aquella con la que se puede hablar de todo, o de casi todo. Ya que de los que no se puede hablar nada mejor no hablar. 

capplannetta y la ciudad

En un continuo deambular por la ciudad y su cara oculta, he tenido que hacerme calma y suspiro entre la égloga vecinal. Me tienen el alma atormentada los hijos del cielo y la envidia. ¿Para qué envidiarme a mí que tengo un ala destrozada? No quiero más cábalas contra el silencio, si al final vamos todos a la muerte previsible. Una ciudad tiene un mundo en el aire sucio y el alma doblegada en las cloacas, no quiero ser dueño de nadie, pero que no me quiten el privilegio de tararear la canción que es mía. Me encierro en las estrías de Dios y aún así siguen molestando mi verdad remota. No soy de nadie, a nada pertenezco. No tengo ni un ápice de raza de la que estar orgulloso. Cuando vengan los amos del mundo me pedirán que les siga diciendo, aquello que les encanta escuchar, aunque tenga que presenciar a mis hermanos encelados. Soy una cáscara del mundo y no un espantapájaros de un huerto, soy la paja de la espiga del trigo y un caballero del diálogo. Que nadie corrompa mi corazón noble. Que nadie me ahogue con una almohada. Que nadie me entienda, ya que es mentira como tantas otras, he pagado luz y forma al entendimiento, ¿y qué voy hacer, si no quieren dármelo? La libertad es un canto que yo creía que era interior, trataré de comprender a los hombres, aunque me quiten la voz para siempre. ¿Y cómo no tener tristeza si mi espíritu ha sido tragado? No quiero que nadie padezca, más de lo que a gritos interiores tanto insistí. Dejadme con la libertad sin alas, dando saltos torpes sobreviviré. Dejadme que vuelva a la tierra, allí donde nada es nuevo y el sol estalla. Quiero esos pedazos de mí, y dejar en paz a todo hijo de vecino. No quiero marcharme entre aplausos, sólo quiero leer palabra a palabra las cosas que antaño amé. 

También quiero ver crecer lo que siento, aunque mala hierba nunca muera, me comí las cenizas de la verbena, me sudé como se suda una cuesta arriba, me tropecé con latidos que sangre no bombean, me pervertí la imagen y la semejanza, mentí, herí, mordí, arranqué, las cosas no son siempre una duda. Sé que este escrito no será huella con rastro, sé que no puedo lanzar más mensajes al mar. Solamente me pudro como una aurora que huye y llega a ser nada entre la mañana alegre. No quiero que nadie sufra, por eso yo, por eso ellos, por ellos todo, por todos yo. Intento ser luz en el rellano que no se apaga. Saldré a la calle cuando los astros me quieran. No pretendo ser la víctima de la noche, me conformo apenas con su bondad, sé que es inútil fumar y esconderte, muchos lavabos repletos de humo dejé a mi paso por la adolescencia. No tengo nada que se envidie, tan sólo soy un charneguito que brilla porque luz llegó siendo. 

capplannetta obrero y poeta

Siempre he rehuido de los sindicalistas de empresa y gente de esa calaña. Cuando trabajaba en el metal tuve un par de encontronazos con líderes sindicales de empresas del ramo del metal. En una quisieron aprovechar un accidente laboral que tuve para meterle mano al empresario, fue mi padre quien me aconsejó que no me dejara llevar por el sindicato. Los sindicalistas hacen su labor aunque en beneficio propio, es como los políticos. Todos quieren poder, dinero y trabajar poco. Cuando trabajaba en Unidad Hermética no hicieron nada cuando me echaron por una estrategia que tenía la empresa para echar a un cabeza de turco de cada sección y dar ejemplo a los otros trabajadores con contratos renovables. Se quedaron muy pocos trabajadores al final en aquella empresa, ya que pasó de manos italianas a manos chinas, y eso fue el fin de la empresa. Aunque ahora estoy de baja laboral siempre me he sentido un obrero, un currante. Llevo muchos años de baja y la vida para mí no ha sido fácil. Nunca he militado ni en sindicatos ni en partidos políticos, aunque vote a la izquierda del país. La verdad es que creo poco en las políticas en general, he sido simpatizante anarquista, he escrito, incluso, sobre éste tema algún poemario. Pero en realidad me considero anarquista individualista aunque vote por Podemos. En Comú Podem (Cataluña). Tengo amigos realmente militantes; algunos de ellos todas unas eminencias en temas políticos. Conozco gente de derechas, pero yo los considero amigos, de tal forma, que creo que si vivimos en una sociedad de consumo, el voto, debe ser a gusto y albedrío del consumidor, que es un ciudadano. Considero que votar a uno u a otro no me hace ni terrorista por un lado, ni chaquetero por otro. No entiendo muy bien la política de este país, pactan según les convenga a unos u a otros. Las prerrogativas de los políticos son cosa de las que estoy en desacuerdo. Si quieres hacer algo por tu país, hazlo, pero no pidas ganar dinero como pagas vitalicias y demás prebendas de las que nuestros políticos han estado beneficiándose desde la dictadura e incluso mucho antes. Siempre ha sido así. Por eso es mejor no hacer mucho caso a los telediarios, ya que son un organismo del poder establecido. Es mejor hacer caso omiso a las manipulaciones partidistas, y también a algunos medios que tratan de crearnos cortinas de humo. Por eso no brindaré jamás por unas siglas, un partido político, o un sindicato laboral. Prefiero ser un hombre del pueblo. Con agrado acogería yo que este barrio donde vivo, que es Torre-Romeu me acogiera como a su poeta. Qué más dignidad que esa, si éste barrio es una gran variedad de culturas, donde todas confluyen en armonía. Que así sea, y yo que lo vea por muchos años, ya que estoy a gusto aquí en este barrio. Hay tiendas de barrio, pequeño comercio de toda la vida, del que no tienen nada que envidiar a las grandes superficies.