Capplannetta y los tiros por la espalda

En los western se suele disparar por la espalda en un disparo traicionero. Los tiros y las puñaladas traperas por la espalda tienen muy mala prensa y crean rechazo entre los valientes que las sufren. Yo he recibido mogollones de tiros por la espalda, pero no como disparos, sino como traiciones que no esperaba y te dejan helado el corazón. La traición no se perdona, a pesar de que ésta provenga de la familia. Los tiros por la espalda vienen por rivalidades, por enemistad y por envidias, pues quien no sea una persona que no tenga estas tres cosas mencionadas no es una persona que merezca de admiración y respeto, que viene a ser todo lo contrario a lo antes mencionado. Normalmente disparan por la espalda los cobardes. Aunque también existen otros tiros de gracia provenientes de las malas lenguas y la inquina hacia una persona. Aunque una cosa es criticar algo verídico, y otra cosa es decir una calumnia, que es doble traición a mi entender. Pero las traiciones que más duelen son las que vienen de seres queridos. Hay momentos en la vida que te apuñalan por la espalda personas a quien querías o guardabas algún aprecio. Una traición no sería tal si ésta no tuviera la maldad de gente que lleva dos caras, la una para la gente de la calle y los que les pisan el pie, la otra para su familia, que casi siempre es echar por tierra la confianza y la simpatía que guardabas a esta persona. Para mí las peores traiciones son las amorosas, suelen venir de amores despechados, y causan un dolor que te tiene turbado durante largo tiempo. A veces das la vida por una persona mientras ésta ríe en tu cara de incauto. 

Capplannetta y las excusas idiotas

Desde el verano hace que no me leo un libro. Y además, he comprado varios libros, y alguno que me han regalado, y no me dan ganas de leer ninguno. Sólo hago que tomar café, dormir, comer y fumar mientras escucho música. Ando por las redes sociales cabizbajo viendo cómo los demás reseñan sus libros o los que han leído y yo leo las reseñas quedándome a dos velas con cara de “yo no fui”. Y la verdad es que no me apetece leer nada, no porque no me guste, sino porque me levanto tarde y tengo poca luz diurna, ya sé que es una excusa más, que existen lámparas y yo las tengo, lo que no tengo es ganas, no me concentro. Y mientras tanto acudo a excusas idiotas en lugar de decir la verdad. El otro día recibí desde Bilbao un libro sobre Camarón de la Isla, ya no había excusas, sin embargo, a sabiendas de que me encanta Camarón y me encanta la música solamente me leí la contraportada. El otro día el amigo bilbaíno que me mandó el libro me preguntó si ya había empezado y le di una excusa tan idiota y torpe que mi amigo de Bilbao flipó en colores. No sé qué me ocurre, pero estoy siempre recordando mi juventud repleta de errores y escuchando a la vez músicas que me trasladan a tiempos pasados, escribo alguna cosa que se me ocurre, y mientras bebo café como un cosaco. Hay momentos que vuelo por las habitaciones del piso. Y leer es agradable porque te evades, te abstraes, te incita a vivir, a tener cosas de las que hablar con el amigo bilbaíno, pero no me motiva. Ando sumergido en una cápsula del tiempo donde las cosas son muy distintas a cómo las veo ahora. Escribir, sí escribo. Quizá demasiado. Estoy totalmente abducido por el pasado remoto, ya que me persigue por los rincones de casa como un mendigo que tiene hambre de no sé qué cosa. Trato de adivinar el que, pero siempre llego al mismo punto de partida: el pasado es lo único que no se puede cambiar, pues vivamos el presente. Y sí, debo empezar por el libro de Camarón de la Isla, es gran parte de mi pasado, una enorme parte, cabe decir. Empezaré mañana mismo, no a leer, sino a vivir el presente ya. 

Capplannetta in a happy day

Ayer fue un día de celebración para mí. Como todos saben ganaron los demócratas las elecciones de Estados Unidos. Trump ha sido manipulador, y mala persona para todo el mundo, es normal que su pueblo lo odie. Y así se ha visto. El pueblo norteamericano ha elegido democracia antes que fascismo, y eso es siempre una gran noticia. Como bien dice Jordi Évole, hemos tenido que esperar a Noviembre para tener una noticia feliz en lo que va de año. A muchos se les habrá avinagrado el champán o el cava la noche pasada. Hoy me levanto renovado y con esperanza, hacía tiempo que no era tan optimista. El futuro será nuestro. De eso no tengo la menor duda. Hablo desde outsiders de pelo largo hasta de negros en la gran manzana. Quizá con la marcha de Trump el planeta mejore en responsabilidad y en conciencia común de que el planeta requiere un cambio porque lo necesita. Hablo de ecologismo, hablo de diversidad, hablo de conmiseración con el prójimo y justicia mundial. Espero que no me disguste tanta pésima noticia a partir de ahora. No tengo demasiados datos acerca de Biden, pero seguro será mejor.