Capplannetta y su lado quinqui

Guardo una gran fascinación por todo el universo quinqui, es algo parecido al que tiene recuerdos sobre sus tiempos en juventud de Heavy Metal. Recuerdo que cuando era Heavy un primo segundo mío me delató ante mis amigos heavys de que en mi colección de cassettes tenía cintas de los Chichos, y los Chunguitos, incluso Bordón-4. Tenía al Tony el Gitano, incluso a Camarón de la Isla, y de grupos heavys tenía Accept, AC/DC, Iron Maiden, y un largo etcétera. Al final mi destino me llevó a mi lado más quinqui, me iba todos los fines de semana a la discoteca Maggoty, en ella viví mi época más dorada. Recuerdo lo aficionado que era a las películas del Torete, con mi hermano veíamos las dos del Torete y la del Vaquilla. He hablado de esta parte de mí varias veces. Yo no he sido un chico estudioso. Dejé de estudiar para ponerme a trabajar. Con quien más me gustaba andar era con mi primo Paco, él tenía un SEAT 124 plateado, lo que en la jerga llamaban “fulaco”, también estaba de moda el Supermiraflori de SEAT, eran los años 80, fue quizá mi mejor época. Debo decir que mi primo al volante es muy habilidoso, mi primo Pera era un gran aficionado a la música de los Calis, con su amigo Ramiro cantaban su repertorio juntos. Antes he hablado de las películas de José Antonio de la Loma, está Yo, el Vaquilla, Los últimos golpes del Torete, y despuésestá Perros Callejeros, la primera y la segunda parte, luego está Carlos Saura en Deprisa, deprisa, siempre con la banda sonora de Los Chunguitos. Luego aparecieron las películas Pico 1 y Pico 2 de Eloy De la Iglesia. En fin, fue un cine que marcó toda una época para chavales como yo, de extrarradio. 

Capplannetta y ese redoble de tambores

Pienso, o pretendo sin éxito a veces, molestar lo menos posible al mundo. Me he dicho esta canción tantas veces que a veces sólo la silbo. Puede que haya días circenses de aquellos que anuncian un más difícil todavía. Entonces suenan en redoble de tambores toda una tentación al suspense, que muchas veces, más que suspense, es una cruel realidad. A veces, o muchas veces he pensado en el suicidio, se dice que hay muchas recaídas, yo lo intenté una vez, pero la experiencia fue tan mala que no he vuelto a intentarlo, quizá no lo haga por cobardía, o mejor decir, porque tengo apego a mi vida, con sus altibajos y sus certezas. Sería estúpido culpar a los demás de lo que me ocurre, cada cual sabe de la piedra que portea. Hay momentos que uno pierde hasta las ganas de consolarte ante un papel en blanco. La vida está repleta de sinsabores, aunque suene a tópico o frase hecha, siempre hay tiempo para la desesperación. A veces hay momentos en que te grita la sangre, y te hace una persona cegada por el resentimiento. Nunca se debe escribir en cinco ocasiones, la primera, enamorado hasta los tuétanos de una persona, la segunda, escribir desde el resentimiento, la tercera, sin tener un tema central en cual explayarte, la cuarta, cuando no sabes cómo empezar ni cómo acabar. Y la quinta, no se debe escribir cosas demasiado personales, aunque toda literatura es autobiográfica. Aunque estés verde como escritor o poeta y no seas un creador demasiado leído, tienes que leer aquello que te gusta, y que lo que lees no influya en lo que escribes, puedes caer en la repetición o en el plagio sin darte ni cuenta, pero siempre es mejor ser un epígono que caer al foso de la crítica hacia a los demás. En esta España no hay demasiada ayuda entre escritores, aunque sí mucho nepotismo. El nepotismo es ridículamente otra manera más de vender libros, aunque yo tengo mi propio criterio y siempre elijo aquello que me parece más contemporáneo, y si eso significa comprar toda su obra ante la fascinación de uno o dos libros primeros que has leído, te puede decepcionar algún libro del susodicho escritor, si no otro, un escritor te lleva a otro nuevo, es como tener amigos, unos te llevan a otros, como números Dunbar.