Capplannetta, un capgrós sense planeta

Si te hubiera hecho caso en todos esos consejos tan sabios me hubiera ido mucho mejor, no tengo fracaso, ni tampoco éxito, solamente soy propenso al terco error. Con mujeres he caminado, soportarme bien lo han hecho, algunas me traicionaron, al igual que yo a ellas, pero de ninguna abusé ni saqué algún provecho, y no todas fueron bellas. Amigos también tuve, de algunos, mejor ni hablar, otros han sido amigos de verdad, los hay que nos tratamos de usted, y los hay con los que comparto paz, risas y café.  Me mando yo solo al carajo, disimularme no es mi trabajo, a pesar de todo, me gusta pensar libremente, por eso me gustan los libros, la poesía que me evoque vivir y hacerlo frecuentemente, intento ver la vida de otra manera, las novelas me dejan aromas impregnados de otro lugar confín, la ficción es embustera pero te ayuda a resistir. Hay personas a quien tengo un gran aprecio, otras ni las busco ni creo en su gran desprecio, yo a mí muerte no pongo fecha ni precio, quizá muera sin despertarme, o me caiga del trapecio, o me muera al tropezarme, para la muerte no hay remedio, tan sólo basta con que la parca venga a remediarte. Que nada nunca nadie venga a mi paz con hambre, que nadie clave metal entre mi carne y mi sangre, que nadie, oídme bien, que nadie venga con la intención de orinar mi catre. No quiero muchos lujos, me conformo con no padecer necesidades, ¿para qué andar con tapujos e ir detrás de vacías oportunidades? Si tengo pendientes la risa y su jugo y hacer gracias alegres de estas siete verdades. Me caigo y me tiro al suelo, me desmayo y también me duermo, tengo arraigo y busco algún consuelo, en mis horas marchitas pongo la luz y el ingenio, entre dos posturas ando, pues a veces no toco nunca el suelo, me encierro en mi propio arresto, cuando quiero volar lo hago sin causar algún revuelo, me quiero y me detesto, me hago un conjugado gerundio pues evitando el trasiego, me hago y me rehago y me deshago en cualquier tugurio, otras yo me atribuyo soñar en tu piel y tu tacto de fuego, para herir al buen hombre siempre hubo una cara y una cruz, también mucho santurrón que dé bien el pego. Bofetadas me dio la vida, algún desengaño luego, pero nadie me verá que insisto en vapulear simple un triste ego ni balbucear un ruego tras pedirle que de tu virtud no tengan ningún apego. Hay mañana y hay madrugador, hay disturbio y masturbador, hay elogio y hay elogiador, hay parnaso y poeta sin olor, hay indicio y hay iniciado en el amor, hay vulgar tragedia y traje incómodo sin patrón, hay fraude y hay defraudador, hay poemas en prosa, aunque este rimado está cantado a media voz. Es mejor leer en bicicleta, que creerte un poeta, sin ser fiel y digno señor. 

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