Capplannetta y el lucro de la soledad ajena

La soledad siempre ha sido motivo para darte a la lectura, al igual que hay personas que se dan a la bebida, a las drogas o a las tragaperras, también hay gente que se declara ratón de biblioteca y anda por ahí robando libros y se abandonan al refugio, nada estéril, de la lectura. También con esto de las redes sociales hay editoriales que nos tratan de vender sus libros, o sus clásicos con alusiones a la soledad, ya sea con referencias a Lorca, Ortega y Gasset, Cioran, Schopenhauer o Nietzsche. Siempre aferrándose a la soledad como reclamo sustancial del lector adolescente o aquel que empieza a ver la vida en negro. No digo que esté mal. Siempre es mejor hacerse un adicto a la lectura que un adicto al juego, o cualquier droga de diseño que lo saque de la rutina y el tedio de la soledad. Eso, para quienes se aburran en soledad, que esa es otra cuestión, mejor leer en soledad que en compañía siempre. Yo me refiero a esas horas que parece en las que todo tiene ahí su punto y final. Me refiero a esas horas de ansiedad, pues para vendernos libros o cualquier cosa siempre se ha usado una artimaña eficaz ante todo. Eficaz y poco dada a la conmiseración, es la ley de la oferta y la demanda, poco sentido le veo al hecho de ser clásico para usarte como moneda de cambio, mejor, antes que hablar sobre la soledad, mejor hablar del hecho de ser un ermitaño feliz y así todos contentos, pero no vende, ya que un clásico es todo un mártir, y todas las calamidades venden, pero en ese sentido, una vez muerto ningún interés tiene lo que hablen de ti, por ejemplo, la mala prensa que tiene Amado Nervo, el hombre ni siente ni padece, por eso, que es mejor estar solo que mal acompañado, para sufrir siempre hay tiempo en vida solamente. Y que para vender libros no es justo usar la soledad y ejemplos sobre lo que ha dicho fulano o mengano referente a aquellos que tienen miedo a ésta, es una cosa seria, yo me considero de parte de los solitarios, y no creo que sean estúpidos los que no saben estar solos, quizá los pobres sean los más solitarios, ya que la compañía televisiva no merece nada la pena.