Capplannetta y el sonido ancestral

Existe una música que, en esta postmodernidad, no sabemos si tardía o llegó a la hora, parece una bendita suerte el hecho de tenerla y disfrutarla, esa música de los antiguos reinos de Babilonia, de los antiguos persas y los otomanos. El hombre se ha olvidado de lo ancestral, cierto es que en los primeros milenios de la humanidad la mujer estaba en el mismo lugar que el hombre, pero cuando la mujer pasó a un segundo plano los hombres despertaron a la diosa de la discordia y el caos llamada Eris, según cuenta la leyenda. Lo ancestral es parte de lo divino. La santería entiende bien todo esto y está muy arraigada a las profundidades de América Latina. La música tiene una pequeña mixtura de todo ese repertorio que viene y va de la fría y decadente Europa y vuelve hacia la resplandeciente magia de los magos y los santeros allá en tierras amazónicas. Hasta del infierno de la esclavitud se nutrieron las musas de toda la magia que existe en las canciones del negro, del africano en el establo. Envidia la heredera Gertrud, con su cabello rubio y sus ojos celestes, con su vestido azul cielo de raso y gasas de punto de chantillí, envidia ciegamente la alegría pobre de los negros que bailan mientras descansan, que ríen y disfrutan, mientras que en la cotidiana casa de los Chesterton hacen un almuerzo en silenciosa rutina, y oyen, ellos oyen, en el único ruido de la hacienda; es el de los negros recogiendo el algodón cantando blues, ya que la empresa familiar se llama Chesterton cotton company e ignoran de músicas y danzas, solamente juegan al Bridge, y tienen una hermosa biblioteca cogiendo polvo que luego limpian las criadas negras, Gertrud quisiera reír, bailar y cantar como lo hacen ellos, con esa gracia especial que imponen dignidad a su cautiverio.  Su padre, el señor y negrero John Chesterton, tiene asumido que le ganarán la guerra a los yanquis. Le dice a Gertrud mientras los miran: -Compadéceles, pues son monos de circo, y ella sonríe a papá. ¡Nos olvidamos tantas veces desde donde vienen esos sonidos que ahora escuchamos con facilidad en las plataformas de música!  Vemos a los Rolling Stones dar los acordes de su música, pero nadie se acuerda de Sister Rosetta Tharpe, entonar esos mismos acordes que ahora tocan los Rolling Stones. 

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