Capplannetta alucinando

He tenido que borrar textos que me consolaban y creía que eran ideales para publicar, y después los he tenido que ir rectificando, no todo vale. Como palabras de plomo que caen a mares profundos y luego se deben de disimular con cierta voz susurrante. Es mejor no escribir triste, enfadado o acondicionado por la ira, también es aburrido reiterar en la soledad, pero hablar de política guardando las formas también es tedioso y cansado. Pienso, sinceramente lo digo, que la vida es algo alucinante y preocuparse por lo que pueda ocurrirte en un futuro, es algo que no tiene ningún sentido, y cada cual le da su propia significación. Es nefasto redundar y redundar para caer en debilidades que la vida te pueda deparar. El odio no es bueno. El odio es un verdugo que te mata con tus propias manos. En el mundo de la vida alucinante no tienen cabida ni la reiteración ni el resentimiento. La vida alucinante es escuchar la voz de tus padres al regreso de un paseo, en la vida alucinante no existen las drogas, aunque sí el sexo, ya sea onírico o a flor de piel. En la vida alucinante las aguas de la verdad no se interrumpen y caen en cascada leve donde, como peces anfibios, nos metemos y nadamos en efímeras plegarias que sabemos que no nos sirven, pero ahí están, las plegarias de nuestros corazones mortales y penitentes. En la vida alucinante seguimos el rumbo de nuestros sueños, para que tengan forma ahí en la idea que nos haga libres y no en el mundo de las estratagemas y de las fachadas como escalones hacia el éxito, en la vida alucinante sabemos cuál es el verdadero camino, sabemos que mejor menos y de calidad, que promesas y milongas todas precarias y pobres en convencimiento. En la vida alucinante sabemos que el problema está en manos del poder equivocado y que el poder equivocado es el verdadero problema. Estas son las cosas que caminan con los pies en la vida alucinante, son tan evidentes que a veces vemos cómo incluso sobrevuelan por nuestras cabezas de astros azules, nos peregrinan la buena voluntad todas esas cosas bellas que hacen de nuestras vidas una verdadera vida alucinante. Vida alucinante donde existe un mundo al revés, la utopía se hace realidad, en la vida alucinante las artes son un bálsamo que nos cura. 

El Bembé

Es un estigma en la memoria europea el haber esclavizado y torturado a millones de africanos, pero aún más el estigma es más profundo y arraigado para la comunidad afrodescendiente. En el Caribe y en América Latina los españoles, en Brasil los portugueses y en las Antillas y América del Norte franceses e ingleses. Es de cajón recordar el significado de la impronta que dejaron los europeos en cada grupo de esclavos africanos como los apellidos del patrón, caporal o mayoral, odio decir que fueron amos, nadie es amo de nadie, pero sí fueron jefes que les hacían trabajar a éstos esclavos comprados a un precio no muy elevado a cambio de nada, porque es conocido que éstos esclavos se alimentaban de los despojos de las reses sacrificadas y bebían el agua que se les daba a las bestias. Y digo bien, bestias, que es como trataban a la comunidad negra esclavizada. Es un estigma para la memoria mundial el que estas personas trabajaran de sol a sol a cambio de las miserias del patrón y su familia, ¿y qué dejaron ellos como huella hereditaria para la civilización de occidente? 

En Cuba y Brasil se hacía una fiesta religiosa llamada el bembé, de ahí han salido músicas como el guaguancó, la guaracha, la salsa, esto en Cuba y Puerto Rico, y en Brasil el africanismo dio lugar al tropicalismo que dio músicas como la samba y la bossa-nova, y danzas como la Capoeira. No hay que el olvidar en el norte de América por el río Mississippi salieron músicas como el jazz en Nueva Orleans, y el Blues en estados sureños como Alabama y Texas, de ahí fueron evolucionando hasta llegar a lo que es hoy día el RockandRoll por mediación también del Country y la música folk, que ésta era propia de blancos. También han evolucionado las músicas negras en Estados Unidos, como el Rap, Funky, y el Soul y se han globalizado por todo el mundo. Todas provenientes de la religiosidad como el Gospel. También en Venezuela se encuentra música como el Arrullo, son unas nanas que las madres esclavas africanas cantaban a sus hijos a modo de susurros. También Perú, emparejada con el vals peruano se encuentra el negroide, que es una fusión de tambores y cajas peruanas. Y esto es una mínima parte del tesoro otorgado a la humanidad a cambio de sufrimiento.

En esta fotografía muestro la puerta del no retorno, está en Senegal (África) que es de donde salían los esclavos para ser esclavizados y vendidos, tiene un aspecto tétrico y es un monumento histórico lamentable, yo como europeo siento vergüenza ajena. He intentado recrearla a mi manera haciendo un llamamiento en contra del racismo que sea, de la índole que sea, es una fatalidad y una sombra oscura del pasado. 

Capplannetta y la siderurgia

Nunca he hablado de cuando trabajé durante un año en Unidad Hermética, fábrica donde también trabajó mi padre, y ahora está apunto de extinguirse. Cuando empecé a trabajar en Unidad Hermética todo me parecía nuevo, a mi casa llevaba regalos, iba bien económicamente, tenía mi novia, y fue ahí donde empezó mi interés por la cultura y las bellas artes. Tenía una moto vieja y luego me compré una nueva, o sea, que mi vida estaba estable. O eso creía yo, luego, a partir de cuando me echaron yo entré en crisis existencial, no era justo. Echaron a uno de cada sección, para subir la producción, los sindicatos de la fábrica no hicieron nada, solamente mi padre estuvo a punto de que me readmitieran por eso, porque era mi padre, estaban muy contentos con él, así le dijeron, pero a su hijo si llegamos a saber que es usted el padre no lo hubiéramos echado. Mi padre no supo qué decir, pues para mí fue el punto y final de cinco años cotizando a la Seguridad Social y sin contar tiempos que trabajé sin asegurar. Ahí me finiquitaron y pasé a cobrar por baja laboral, yo entré en crisis psiquiátrica y después ya entré en la nada más absoluta. Muchos me decían qué suerte, cobrar sin trabajar, pero esa era la gran secuela de mi vida que me hizo ser un hombre derrotado y desde entonces he ido como un barco velero, levitando con mi vértigo impoluto. Desde ahí he dejado mi tristeza como ropa sucia por lavar, esperando un porvenir que no viene nunca, como diría Ángel González. Todo como en una tragedia griega, o un versículo de la Biblia, he topado con mi propia desgracia, aunque yo no soy un desgraciado, yo, lo que he sido de veras es un inocentón. Siempre me ha gustado que se rían mis amigos, y algunos se han reído a base de bien. De orfandad no puedo hablar, al menos todavía, y de hermanos malos, tampoco puedo hablar, mi vida no es una novela de Charles Dickens, tampoco un Lázaro de Tormes, mi vida consta de una ala rota en primavera, cuando la naturaleza está más viva. Un día he de salvarme de ésta temprana derrota, leyendo a mi manera, escribiendo haciéndolo como si hablara conmigo mismo, que es como quién espera hablar con Dios un día, como Antonio Machado dijo. Hoy en día el único poeta que merece la pena es Juan Carlos Mestre, sus dibujos son como un Lorca a colores, y he visto que hace esculturas, qué tío, también me gusta más Antonio Gamoneda, y Luis García Montero. Son buenos estos tres. 

Cuando trabajaba en la siderurgia me pusieron con un catalán que se tiraba pedos, olían a huevo podrido, hijo de puta, qué falta de educación, luego dicen que somos los andaluces los mal educados y mal hablados, a mí me tocó con un catalán guarro. Me daban ganas de coger la bobina y estampársela en la cabeza, entonces me hubieran echado antes. Entonces si hubiesen tenido motivos, qué asco. Me jodieron la vida. No me querían, me tenían como a un comodín, de un lado a otro como un panoli, pero bueno, la vida ha sido buena conmigo.

Capplannetta sin sentido

Cuando en verano te vengas conmigo plantaremos de higos a brevas una higuera que nos dé frutos, huiremos de los viejos bueyes que por detrás dicen que tenemos un cromosoma en formaldehído, perderemos el hilo las veces que haga falta, no es delito, dejar postrada la mandra en extranjeros apellidos, mixturarnos con las salamandras y con los pájaros sin nido. Dicen que mentir es feo, yo lo he contrastado y es un dato fidedigno, lo contrasté con Antiguos testamentos y con lo que de la vida yo he aprendido, haremos la ilusión de plástico que habita en halls, sótanos y eriales perdidos, gritaremos que aquí por fin estamos, porque hemos venido, yo ya tengo asumido que tengo que vivir cara al destino, aunque me sepa todo a seguir el ritmo, por no acordarme no me acuerdo de la repetida canción que yo ya no continúo. No continúo por pereza, callos en el cerebro me han salido, y alguna sombra, y algún te echaremos de menos, que por perderte yo he aprendido, me cambiarán de agua tres litros por ratos siendo anfibio, unas veces volaré en el cielo, y otras veces me sumergiré en mi piso; apartamento dicen los americanos latinos, mientras nos inventaremos un nombre y olvidaremos todo lo que nos reprimimos. Unos dicen que te has ido, otros dicen que por papeles has venido, la culpa la tuve yo que no hice caso a mis amigos, ahora sólo me queda un trago que no pido, seré finiquito perdiéndole a la vida todo su ridículo sentido.