Capplannetta y la ruina con propina

Quizá haya quienes se alegren, otros que se sorprendan, y otros tantos que tengan una actitud de conmiseración para mi persona. Me da igual, sé que prometí no hablar más de cosas que afecten a mi intimidad, pero éste es un caso distinto, ya que, hablo de la ruina propia (que no de la miseria) y de los efectos que esta produce cuando se quieren llevar proyectos culturales a cabo, porque es lo único que nos queda (me queda), también porque es lo único o cuasi lo único que vale la pena tal empeño. El hecho de que haya vivido la noche y sus excesos me han llevado a los postres que vivo ahora, la juventud siempre es empezar por el postre, para lo que el postre que tomo ahora es sedentario, amargo e insulso. No lo es demasiado, ya que tengo la fiel compañía de mis libros, también de mis web/blogs, en las cuales me refugio de igual manera que me expongo, muchos dirán: ¿y porqué te expones? Y sí, es una pregunta que yo mismo también me hago. Me expongo porque quiero lanzar mensajes al mar, me refugio en mi isla, que bien pudiera ser La isla del tesoro, pero en este caso vuelvo a redundar en lo mismo, los libros, la música, el cine, sí no fuera por estas cosas que a los demás puedan parecerles secundarias, para mí no lo son, son primarias como lo puede llegar a ser la comida, el agua, o el sexo, yo, a diferencia de otros que prefieren llamarlas cultura, yo sigo mi senda para decidir llamarlas ocio, ya que todas las cosas que conllevan una pizca de divertimento sé que también algunas se catalogan como cultura, aunque yo soy más bien de los que predican que a cualquier cosa llaman hoy cultura, no sé si tendré razón, lo que me queda es eso y el poco tiempo que estoy con la familia (menos del que quisiera) porque ellos sí me entienden. Yo pienso que cuando no se tiene dinero y por menesteres o azares del destino caen en tus manos libros, música y cine (repito) es como sentirse privilegiado,  porque la comida y el agua potable son cosas que debieran ser obligatorias para toda la humanidad, y por supuesto universales. Hoy en día mucha gente se mea en la sopa de los pobres, otros buscan acaparar, otros consumir para ofrecérselos a su reducida familia, pero la naturaleza del ser humano es ir a más, y a veces por desgracia aviene a menos, ir a menos te puede llevar a la ruina, pero mi ruina no es debida a la ruina de otros, o a la desgracia de otros tantos, mi ruina es el placer que me ha dado siempre la fiesta y lo generoso que yo mismo he sido para los que han venido conmigo. Sé que a veces he pecado de ingenuo, otras, mi ceguera no me ha dejado ver la verdad, y otras, lo he sido porque yo lo he querido así, porque me ha dado la gana, aunque los más beneficiados siempre han sido los bancos. Los bancos mientras tienes dinero o te queda algo de crédito son tus amigos, a ellos les sobra el capital, y por eso dan y dan, pero eso que te ofrecen con tanta amabilidad después hay que pagarlo, los intereses son terroríficamente abusivos, y en realidad lo que pretenden es tenerte siempre enganchado con una deuda. En fin, pocas cosas son tan volubles como el dinero, y más aún cuando comprendemos que este dinero no nuestro, es una invitación a morder el anzuelo eternamente. 

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