crónicas desde cualquier otra primavera

En las cosas que leí hace algún tiempo puedo contaros una curiosidad propia de gitanos. Contaron los supervivientes españoles que estaban recluidos en los campos de concentración nazis, que los días que más temían en los campos de concentración, ya que se ejecutaba gente a diario en las cámaras de gas, pero el momento más terrible de todos era cuando les tocaba a los gitanos. La gente del campo ya lo sabía que eran ellos, por los gritos desgarrados y porque se estremecía el campo entero. Los gitanos se defendían con violencia, ya fueran mujeres, hombres, incluso niños. Los gitanos con los que convivo no son malos, me refiero a los de mi barrio Torre-Romeu, ahora que estamos confinados cada uno en su casa, no quisiera sino romper una lanza a favor de los gitanos. Demuestran a diario como son, puede haber gitanos malos, aunque también los hay payos malos. La anécdota ésta de los gitanos ante la barbarie nazi, me llamó mucho la atención, son junto a los vascos la milenaria esencia europea, aunque los gitanos vengan de la India, dicen que salieron dos tribus de gitanos en su trayecto hacia otras tierras y una avanzó por el norte de África y la otra tribu por el norte, más bien por la Europa de los Balcanes. También está la leyenda del rey gitano Zoltan y Malipa (su hija) que fue testigo impasible de la ejecución de Malipa,  la inquisición española apresó a Malipa y fue condenada por la inquisición por brujería tan solo por leer la buenaventura, y ésta fue llevada a la hoguera y la quemaron delante de Zoltan, éste quedó muy dañado y no pudo soportar tan terrible recuerdo.  Cuando veamos una caravana de gitanos (aunque ya se vean pocas o ninguna) recordemos estos recuerdos que se apagan en la memoria como el fuego de la mañana que ha estado encendido toda la noche. Gitanos: señores de las carreteras, Dios os bendiga. Con vuestros cantes y algarabía cruzáis senderos de helada mañana y noches de verano con vuestras canciones. Vuestras guitarras nos hablan, vuestra luna fiel nos contempla, unión de todas las deidades y todas las virtudes en una sola etnia, si no existieran los gitanos habría que inventarlos, los gitanos son parte de nuestros barrios y debemos aprender a vivir todos como comunidad y ser dichosos. 

PALODÚ

Te regalé unas gafas de sol Chanel,

jamás tuviste tanto oro,

como yo te quise mi madre también te quiso,

quizá debí regalarle las gafas a mi madre,

a ella también le gustan los regalos,

las blusas de seda, y las pulseras Pandora.

Te puse corona de anfitriona

y traías a la casa de ambos gente extraña.

Dejé los antipsicóticos y los ansiolíticos

abandonados a su suerte,

me puse a traficar con palodú

mientras me dabas sopa por no tener dientes.

Todo era de un color beige en tu vestidor

y lucías pijamas de lana gruesa grises como humo.

¿Qué cruel beso te di que dejó tus labios helados?

Me contestaste Poco Hombre, 

tú sabrás qué no habrás besado.

No besaste mi cuerpo de piña desnudada,

y te pusiste a bucear por el cuarto,

dijiste que te ahogabas en el pantano

mientras yo me sumergía y me llevaba la corriente 

por poemas todos ditirambos. 

Capplannetta de LSD

Estaba todo el coche cargado con el equipaje, llevaban hachís y ácido lisérgico, también conocido como LSD, se fueron al mar, lejos de cualquier rutina. Llegaron al camping y ahí ya empezaron a beber cerveza mientras montaban la tienda, iban a desconectar, los ácidos los llevaban en un plástico de un paquete de tabaco. Se fueron a la playa y a comer algo, compraron un pollo a la brasa, algunos de ellos ya habían comprado alcohol para pasar la noche, esa noche iba a ser mítica, se decían, tenían ganas de experimentar con LSD, llegó la noche y Teo con su novia Ana no paraban de discutir, ya se habían comido dos ácidos, los ácidos eran cuadraditos de papel secante con el ácido lisérgico untado en el papel. Uno de ellos comenzó a decir: -Que me estoy volviendo loco, dejadme, por favor, que me estoy volviendo loco, no se lo digáis a mis padres. Al parecer tenía miedo pues el ácido tenía fama de dejar a la gente colgada y éste estaba sugestionado por la mala fama. Capplannetta cogió un envase de cartón de sangría y se fue por la playa a caminar por la orilla, quería ver las luces que habían en el horizonte en la parte lejana de la playa, sus amigos le decían: -Cuidado con el mar, está bravo, cuidado. Capplannetta caminó y caminó y a mitad de camino se encontró a un hombre de una edad adulta, tirando a anciano, pescando en la orilla de la playa. Capplannetta se había comido un par de tripis, y éste le preguntó al pescador: -Jefe, queda mucho para llegar al pueblo. Y contesta el pescador: -Queda todavía un trozo, pero allí está todo cerrado, eh, te lo advierto. Y Capplannetta decidió quedarse con aquel hombre en la orilla del mar. -Jefe, ¿quiere sangría? Y le contesta el tipo:-No, tengo cerveza. De pronto comenzó a ver muecas graciosas en la cara de aquel hombre pacífico, y Capplannetta reía y reía, no podía parar, y le decía al hombre entre risas: – Perdone jefe, tengo la risa floja, el hombre se lo mira y le contesta: – No te preocupes, yo también he sido joven; y Capplannetta se relaja y le dice: – Vaya mierda, se me ha terminado la sangría. Y el hombre le dice: -No pasa nada, te invito de mi cerveza. Y Capplannetta se confió con la confianza que le había ofrecido aquel hombre ya mayor. Y se pusieron a conversar: – Capplannetta le contó lo de los ácidos, le habló mal de sus amigos, y el hombre le contó que se dedicaba a la pesca por afición, que tenía una mujer y una hija, y que pronto se iba a casar, que estaba muy ilusionado. Capplannetta dijo de irse pero el hombre no quiso y le ofreció más cerveza. Capplannetta aceptó. De pronto, estando los dos medio borrachos, vieron amanecer desde la orilla del mar, era extraño, apenas dos extraños, un adolescente y un hombre maduro en aquella escena, Capplannetta le dice, bueno yo me tendría que ir ya, y el hombre accedió sin haber pescado nada, bueno sí, pescó un amigo joven, porque los dos, Capplannetta y aquel tipo se acordaban de esa noche loca. Capplannetta no podía olvidarlo, luego le dio cierto miedo, pues pensó en las consecuencias que le pudo traer hablar él sólo con un desconocido. Capplannetta se reía recordando los efectos del ácido, había sido una noche que no olvidarían, mientras tanto, sus amigos durmiendo en el camping. Y Capplannetta se dijo no sé ni cómo se llama, pero era buen tipo. 

Capplannetta ha sido capgrós

Cuando estaba en la colla de Gegants i Capgrossos de Sabadell lo mejor era la sortida y la paella que preparaban los de la colla, no se imaginan la paellera tan grande que tenían, éramos muchos, y todos con un hambre de perro después de haber estado danzando al compás de tambores y grallas. Yo tenía momentos que cuando cogía el cabezudo (el capgrós) me lo pasaba muy bien, cierta vez me caí, y me hizo polvo, también el cabezudo. Que era la cara de un demonio guiñando un ojo y sacando la lengua, era verde y rojo, de cartón piedra, así que lo rompí, aunque no hubo problema, los chicos de la colla lo arreglaron. Era un espectáculo verme danzar con mi pistola dispersora de agua, en el verano disfrutaba yo y también las familias que salían a vernos. De ahí viene mi nombre de Capplannetta, he sido Cap y también Cúa, Capplannetta tiene tanto significado para mi vida, es un pseudónimo con varias acepciones, pero algunas son más que evidentes. A mí, al igual que Andalucía, también me ha tirado la tierra catalana. Catalunya para mí es algo grande, nací aquí, y la he recorrido mucho. He conocido muchos pueblos y vilas de Catalunya, conozco a pageses, y entiendo el catalán perfectamente, pero no suelo hablarlo, ya que tengo un acento andaluz muy acentuado. Valga la redundancia. Me da la risa hablar de mi acento arraigado en mí, no lo puedo disimular. Los catalanes son buena gente, unos más que otros, como en todas partes supongo, bueno, yo no me puedo quejar del trato que me han dado y aún me siguen dando. Algún día me explicaré en catalán, mi hermana y mi cuñado lo hablan a sus hijos, mi hermano no, algún día…

Capplannetta y la ruina con propina

Quizá haya quienes se alegren, otros que se sorprendan, y otros tantos que tengan una actitud de conmiseración para mi persona. Me da igual, sé que prometí no hablar más de cosas que afecten a mi intimidad, pero éste es un caso distinto, ya que, hablo de la ruina propia (que no de la miseria) y de los efectos que esta produce cuando se quieren llevar proyectos culturales a cabo, porque es lo único que nos queda (me queda), también porque es lo único o cuasi lo único que vale la pena tal empeño. El hecho de que haya vivido la noche y sus excesos me han llevado a los postres que vivo ahora, la juventud siempre es empezar por el postre, para lo que el postre que tomo ahora es sedentario, amargo e insulso. No lo es demasiado, ya que tengo la fiel compañía de mis libros, también de mis web/blogs, en las cuales me refugio de igual manera que me expongo, muchos dirán: ¿y porqué te expones? Y sí, es una pregunta que yo mismo también me hago. Me expongo porque quiero lanzar mensajes al mar, me refugio en mi isla, que bien pudiera ser La isla del tesoro, pero en este caso vuelvo a redundar en lo mismo, los libros, la música, el cine, sí no fuera por estas cosas que a los demás puedan parecerles secundarias, para mí no lo son, son primarias como lo puede llegar a ser la comida, el agua, o el sexo, yo, a diferencia de otros que prefieren llamarlas cultura, yo sigo mi senda para decidir llamarlas ocio, ya que todas las cosas que conllevan una pizca de divertimento sé que también algunas se catalogan como cultura, aunque yo soy más bien de los que predican que a cualquier cosa llaman hoy cultura, no sé si tendré razón, lo que me queda es eso y el poco tiempo que estoy con la familia (menos del que quisiera) porque ellos sí me entienden. Yo pienso que cuando no se tiene dinero y por menesteres o azares del destino caen en tus manos libros, música y cine (repito) es como sentirse privilegiado,  porque la comida y el agua potable son cosas que debieran ser obligatorias para toda la humanidad, y por supuesto universales. Hoy en día mucha gente se mea en la sopa de los pobres, otros buscan acaparar, otros consumir para ofrecérselos a su reducida familia, pero la naturaleza del ser humano es ir a más, y a veces por desgracia aviene a menos, ir a menos te puede llevar a la ruina, pero mi ruina no es debida a la ruina de otros, o a la desgracia de otros tantos, mi ruina es el placer que me ha dado siempre la fiesta y lo generoso que yo mismo he sido para los que han venido conmigo. Sé que a veces he pecado de ingenuo, otras, mi ceguera no me ha dejado ver la verdad, y otras, lo he sido porque yo lo he querido así, porque me ha dado la gana, aunque los más beneficiados siempre han sido los bancos. Los bancos mientras tienes dinero o te queda algo de crédito son tus amigos, a ellos les sobra el capital, y por eso dan y dan, pero eso que te ofrecen con tanta amabilidad después hay que pagarlo, los intereses son terroríficamente abusivos, y en realidad lo que pretenden es tenerte siempre enganchado con una deuda. En fin, pocas cosas son tan volubles como el dinero, y más aún cuando comprendemos que este dinero no nuestro, es una invitación a morder el anzuelo eternamente.