Capplannetta y la literatura

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Algunas personas creerán que tengo suerte porque no trabajo, pero pocos saben o ignoran lo duro que es mi día cuando no estoy estabilizado. Tengo que tomar unos medicamentos que tienen demasiados efectos secundarios, también es una esclavitud, porque para erradicar la otra esclavitud, la verdadera, la realmente mala, tengo que tomar estos medicamentos. Como resultado es mi obesidad, mi soledad, mi célibe vida sexual, ya que uno de los efectos secundarios es la falta de lívido, o sea, que la psiquiatría moderna me ha castrado como a un eunuco y me ha hecho un monstruo físicamente. Y ustedes se preguntarán que qué hago para sentirme vivo y no un muerto en vida. Pues muy fácil. Tengo la música que es mi musa más apreciada. Sobre mujeres diré que hace años descarté esa posibilidad, soy incapaz de tener una relación de pareja. Pero no me tengan lástima, hace tiempo comprendí que mi vida tiene que afrontar una soledad necesaria para mi estabilidad emocional. La bebida y las drogas las tengo prohibidas por los médicos y por mis ganas de ser una persona completa. Lo único que hago es fumar y cada vez fumo menos. Ustedes dirán que qué vida tan insulsa y aburrida pero yo no pienso así. Yo pienso que la música es mi musa y los libros mis compañeros de aventuras, cuando entro en mi “habitación culta” respiro efluvios desde tantos y tantos escritores que, como yo, optaron por la soledad voluntaria. No pretendo dar pena, soy muy feliz solo, y aunque ustedes estén agobiados con el confinamiento, yo puedo decir que para mí no existe vida mejor. Yo huyo de la humanidad, aunque deteste todo contacto humano, tengo amigos, buenos y pocos amigos, pero puedo confiar en su amistad. Soy feliz con mi música y mis libros, también con el cine que me apetece ver, aunque me crean un solitario no lo soy en absoluto, Internet ha sido creado en un momento idóneo para mí y para mi existencia. Tengo dignidad, que es la base creo yo para escribir, ya que escribir para mí es una manera de razonamiento y de introspección donde con la ayuda de Internet creo ser una persona completa. Para tener dignidad he tenido que leerme algunos libros que son la fuente de subsistencia y tengo que decir que con un libro en la mano, viendo cine, escuchando música se libera el espíritu y se pierde el miedo, y se va con la cabeza sobre los hombros y bien en alto. A mi escribir me ha llevado a derrotas y luchas diarias, no pretendiendo el éxito, sino para mantener un hilo conductor entre la persona que soy o intento ser y el transmisor que es donde quiero llegar para ondear así en un hilo comunicativo. Lean, hay bibliotecas, ejerciten su criterio, Sean hombres de palabra que viven para las palabras, mientras se lee se viaja, se encuentra compañía, y sobre todo es un momento de paz. De paz necesaria, quizá un día todos los hombres juntos podamos entonar el mismo himno, como nos enseña la novena sinfonía de Ludwig Van Beethoven.

Capplannetta y la tarde de mayo

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Si me mantengo distraído me mirarás la sombra por curiosidad veterana y usarás el drama para decirme que no venga, si me conformo tú te vas porque crees que estorbas y yo me preocuparé de sentir aquello por lo que soy hombre todavía, y si te digo voy y me quedo para que tú te escondas no encontrarás sitio porque te dirán que es una broma, te dan miedo las bromas porque te acribillan la sonrisa. La tarde es un milagro que la mañana presentía pero jamás esperaba; la tarde de mayo es un cielo azul con algún momento gris de plástico suave de melancolía y desvelo, por ti canto la misma canción siempre e hice plegaria de mi inocencia en mi pasado y subí un molote de presencia incómoda, la tarde de mayo sueña un agosto que guarda en su regazo de mujer joven y digna, como estirpe extinguida en la soledad, como aroma que ha huido en el café, como pensar en lo inútil que es morirse en vida, con lo cara que está el coste de la vida, que te ciega como a un iluso o te hace cáscara vacía que se tira al aire, escupitajo que te habla a ti solo, ¿y qué dice? Nada dice, es la lejanía de una lluvia que se aleja, la tarde de mayo es un bostezo sosteniendo a la mañana, con la primera luz del alba la tarde se hará una guadaña, para segar la espiga que se traga el viento, y el viento no puede ni tragarla ni sacarla, el viento crece de enajenada marejada, la tarde de mayo es el sueño de un crío jugando con hormigas cabezonas a las que le arranca las antenas, la tarde de mayo será remplazada por cuatro lúcidas palabras dichas a una edad temprana, crece la multitud en los cielos que arrasan, y el hombre se queda en casa, aunque hasta allí llegan las bocanadas de la noche que no entiende de linde, de pared, de tramontana. Tarde, que llegas tarde, ¿porqué vendrá la madrugada? Porque la tierra gira y gira y más que girará desnuda en la palabra, que no es la tarde, que no es la tarde, dijo ella mientras el hombre esperaba. En el reloj eran las 20:00 y el verano esperaba tras la mirilla. La tarde de mayo se pliega como una butaca de playa.