Capplannetta y su barrio natal

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Hace unos días fui al barrio donde nací y donde aún residen mis padres, al aparcar el coche le di sin querer a una moto dando marcha atrás. Cual fue mi sorpresa cuando vi que conocía al dueño de la moto, aunque él no me conoció a mí, al darle mis datos me dice: -Pero si yo te conozco, no veas cómo has cambiado, y yo le dije sí avergonzado. Y les conté el episodio a mis padres y la conversación se convirtió en un recordatorio de cómo era el barrio antes y cómo lo es hoy. Repasamos toda la gente nueva que ha venido, pero más a la que se ha ido, y es irremediable que pasen los años y la gente se va, a rehacer sus vidas, por problemas de salud, porque se han muerto, por muchas razones más, es un barrio viejo y nos hacemos mayores, y de mis amigos de antaño, algunos casados y con hijos, otros divorciados, y muchos otros a los que no les ha convencido del todo la idea del matrimonio, hay muchos casos diferentes, pero mi pregunta es cuántos amigos no me reconocerán, cuánta de esa gente que traté pasan por mi lado y como si nada. Me gusta mi barrio natal, aunque ya no es lo que era, ahora se ha convertido en un barrio dormitorio, mucha gente va al barrio y después se van a sus trabajos, quizá durante todo el día, utilizan el barrio para dormir, no les ves, a veces te los encuentras un fin de semana y piensas: -Éste tío no es de aquí, y así te puede pasar con mucha gente. Yo, en el barrio donde resido ahora habrá mucha gente que no sabe que existo, pues en mi barrio natal ocurre lo mismo. Es un barrio que ya no es lo que era (repito), ya que las tiendas de barrio que antes había han cerrado todas, sólo hay bares, y pocos, recuerdo que había un quiosco, librería, tienda de comestibles, y había hasta un supermercado, había una sala de juegos recreativos, todavía recuerdo el olor a papel impreso de la librería, el olor de la churrería, el olor a pan en las panaderías a las 06:00h a.m, los chavales se reunían en los parques y había siempre risas y algarabía, recuerdo cuando estaba enfermo y me llevaban a la casa de mi abuela y veía a los chicos del colegio público Cifuentes, yo iba a uno de pago y más alejado, recuerdo cuando me metía en los charcos con mis botas de agua, recuerdo mi primera bicicleta dando vueltas por el parque de Tudela. He vivido una infancia feliz, a muchos amigos perdí la pista, a otros quise no verlos más, y a otros se les fue la vida. Han cambiado mucho las cosas pero siempre será mi barrio; ahora vivo en un buen barrio, donde hay muchos comercios, debajo de mi casa hay una biblioteca, y los centros de salud aquí son muy buenos. Vamos, que me encuentro cómodo. Aunque salga poco tengo algunos amigos de aquí del barrio, son muy buena gente, pero también conservo a mis amigos de toda la vida, allí donde nací.