Capplannetta y el mundo interior

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Conozco gente que ha vivido muy poco y no lo sabe, tal vez lo intuyen (aunque tengan experiencias que prefieran no contar por pudor) ya que existe gente de bien que se ha pasado la vida trabajando, también aunque algunos hayan vivido en distintas ciudades no tienen casi mundo interior, que quede claro que no es un reproche, ni una crítica con mala baba, ni pretendo ser pedante ni presuntuoso, cada cual ha vivido la vida que le ha tocado vivir, y la vida no es sólo un paseo por el largo ir y venir del deambular por el anecdotario personal e ir de paso ocasional por el mundo inmundo, la vida es también un poco perder la cabeza en un momento dado, ensuciarte de barro de vez en cuando, volverse loco de verdad, la juventud consiste en empezar a comer por el postre. No obstante, se puede haber vivido la vida como espectador, y muy pocas veces como protagonista, esto indica un grado, ya no de cobardía ni timidez, de timorata manera de vivir, que a mí en otro momento me hubiera hecho falta sin duda. Yo no me considero un aventurero potencial, pero sí tengo mundo interior, un mundo propio (y esto puede verse como una actitud presuntuosa) aunque esto no debiera decirlo yo. No me conformo con el hecho de ser espectador, también quiero ser parte del akelarre, y eso es un precio que se ha de pagar tarde o temprano, yo lo estoy pagando ahora, pero pronto saldré de “misión espacial” y quizá encuentre algo o vuelva a casa derrotado o magullado, pero ¡qué importa! Una vez más me tocará unir los cachitos de ese corazón que busca incansablemente hasta que pide reposo y solamente pide vivir tranquilo y en paz, merecida paz. No pretendo dar el coñazo a nadie, pero la vida es vida cuando se camina hacia adelante, si la vives leyendo una novela, un cuento, o la vida de otro es interesante hasta cierto límite, hay que buscar una excusa para cuando llegues herido al hogar, aunque seas como un perro, que él solo se lame las heridas, esta vida es para vivirla, sólo se vive una vez, o eso dicen. Yo he vivido muchas veces como si vivir fuera un acto de circense funambulista, y he corrido riesgos que muchas veces he pagado y otras me he escapado por los pelos. En temas de amores no soy un experto, pero conozco a las mujeres un poco y sé que una mujer nunca podrá sustituir a una madre (en el caso de que se tenga cierto complejo de Edipo), son cariños distintos, a las mujeres despechadas hay que tenerles cuidado, también a las interesadas, aunque se debe bajar la guardia cuando la que te mira te quiere y te ama, y en esos puestos se sitúa tu madre o una mujer honesta y buena. Gozar del amor es algo realmente maravilloso, no debes creer que vas a retener a una mujer por dinero, o porque tengáis un hijo en común, tampoco se debe llorar ante una mujer, te aborrecen, o puede que te vean como a un niño y no como a un hombre con coraje. Los hombres somos niños grandes y solamente se conoce a una mujer cuando ésta está enamorada de tu persona. Y en fin, la vida enseña, aunque eso sólo puedan decirlo los ancianos. Yo, que soy un adulto, nada más puedo decir que sólo se puede contar con uno mismo, y no creerte las palabras que prometen ahora y luego resulta ser otra cosa. La vida me ha enseñado a no fiarme de nadie, y hoy estás bien y mañana puedes estar peor. Aunque también mejor, todo es cuestión de cómo organices tu vida, sin esperar nada de nadie nunca. También la vida me ha enseñado a que se puede ser feliz con muy poca cosa, esto lo he aprendido de mis padres, que son a la vez los seres más sencillos que conozco. Un consejo: mantén la calma sin provocar a que las cosas ocurran, si ha de ser tuyo lo será, si no otra canción se cantará. Pero nunca obligues al destino. Ni envidies a un amigo.