Capplannetta y las palabras

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Estoy enamorado de las palabras. Sólo me quedan ellas cuando arriba la noche y el silencio viene repleto de fantasmas, y el hogar se plaga de dudas y las palabras, que me conocen bien, vienen en tropel a socorrerme. También en momentos de soledad, en momentos cuando arrasa la ansiedad, también cuando me pongo a leer las palabras me llevan a mundos increíbles, y hago hallazgos imposibles mientras me hago cada vez más y más desnudo, y cada vez más y más pequeño. Muchas veces son éstas las que me devuelven la esperanza, me traen esperanzas remotas en los páramos de la verdad que me despierta la curiosidad. Si no fuese por la curiosidad hace tiempo estaría muerto, la curiosidad logra que no deje de sorprenderme, me sorprendo por desdenes y por cantos de sirena. Cuando a través de las palabras descifro enigmas me hago de luz y mi mente sueña con maravillas, con placenteros recuerdos que no desgasta la madurez.

     Cierta vez me quedé sin palabras y me perdí en tascas y me emborraché mezclando, me convertí en un ser perdido. Pero ya pasó. Las palabras de los escritores, de los poetas, de las letras de las canciones, son la verdadera huella que debo seguir. He tenido mujeres, nunca hice daño a ninguna, me siento orgulloso por ello. Estar perdido es una cosa seria, nadie lo comprende del todo bien, solamente el que ha llegado a tocar fondo sabe de lo que hablo. Vivir con el agua al cuello, vivir siempre el día a día, dejar el sueño escondido por la casa, y no lo encuentra nadie, nadie, nadie, quizá porque no exista, y seguir viviendo mojado y hundido, olvidando naufragios, retomando palabras y más palabras como marras que se anudan en veleros del fracaso, pero con las palabras como amigas, como defensoras de tu causa perdida, como sabias que te guían, te hablan y te consuelan, palabras, palabras, palabras, en negro sobre blanco, en blanco sobre negro, palabras infinitas por un vocabulario cualquiera, de garrulo, u hombre corriente, por un hombre leído pero también un ordinario, por un hombre ilustrado que huele a cuadra, como hombre culto sin memoria y con iletrado parentesco. Palabras, hormigas con su leche, palabras nutrientes, palabras infinitas, palabras que siempre estáis, palabras del diccionario, hermosas y horribles, quedaos, por favor.

Capplannetta de relax

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El verano, ya que tiene más horas de luz es ideal para relajarte y ver el mundo ya sea el World Wide Web o el mundo que camina. Pasar un verano fresquito, con una cerveza fresca y tumbado no tiene precio. O relajarte con un buen libro, o escribiendo o cualquier cosa de ocio o también de placer, ya me entienden. Los momentos de relax son momentos placenteros que llevan a la ensoñadora vigilia o al hecho en sí de estar ausente. Momentos de paz que muchas veces son pocos y duran menos. Y duran poco porque la vida no puede ser relax y placentera siempre. Debe haber tiempo para todo, aunque cada cosa, se disfruta mejor, en su momento. Sería muy aburrida siempre relajado, te atrofiarías. Es imposible relajarse con la televisión de ahora, aunque cada vez en mayor grado, cada individuo puede elegir qué ver en todo momento. Está YouTube o Vimeo. Existe la televisión por cable, existe Internet, bueno, qué les voy a contar. Yo recomiendo música como relajación. Te pones jazz o música clásica y puedes incluso quedarte dormido. ¿A quién no le relaja un sueño profundo con aire acondicionado o incluso el ventilador? Aunque dormir con el ventilador duelan las articulaciones, pero vale la pena. Eso es el verano, a mí parecer. Luego están las vacaciones, pero para una persona sencilla como yo, las vacaciones en mi piso son de lo más relajadoras. Un cerveza, música, las piernas cruzadas poniéndote comodón, qué más quieres, no tienes dinero pero eres rico. Sí, yo lo creo así. Los mejores momentos y las mejores cosas en la vida cuestan muy poco, a veces son gratis. También en invierno, tengan relax. Háganse ese favor.

Capplannetta y una curiosa realidad

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Recuerdo que cuando era un pipiolo de 17 años, allá por los noventa, el hachís que se fumaba en España era malísimo, y si subías para el norte aún era peor (salvo en Amsterdam, claro). Lo llamaban “apaleado”, era la manera gráfica de denominar así la última sacudida a la rama de la planta para sacarle el polen. Recuerdo que bajé por esos años a Melilla y allí sí  tenían buen hachís, pero claro, estaba el Estrecho de Gibraltar en medio. Mucha gente se queja de que los marroquíes se llevan las ayudas del estado, que cada vez hay más, y que nos van a invadir y que los hay también ladrones. Yo no sé, el caso es que desde que vienen los marroquíes en España se fuma el mejor hachís de Europa. Yo ya no fumo, pero el que fume debe saber que eso es parte de la globalización y en parte por la inmigración que vivimos en el mundo, también pasa con las drogas duras, se han devaluado. Yo prefiero estar al margen de ese mundo, es un mundo de falsa amistad, está tan  podrido o más que el dinero. Yo cuando fumaba me ponía muy colocado, el caso es que se me notaba bastante que iba fumado. No pretendo dar el coñazo, todos sabemos lo perjudiciales que son las drogas y lo mal que sientan a según qué naturalezas. Intenten ser felices al natural porque si te pasas te pesará. Quizá la inmigración haya traído gente de otros países, esta gente puede ser “mala” alguna, también habrá que sea buena, yo no soy nadie para juzgar pero c’est la vie.