Capplannetta como personaje

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He mirado en Google cuánto cuesta un traje espacial y me he caído de culo. El traje completo cuesta en Estados Unidos unos 10,4 millones de dólares. Un precio demasiado alto para una persona como yo. Mucha gente que me sigue y otra que encuentra mi web/blog en la World Wide Web se preguntará ¿y por qué Capplannetta? Capplannetta es un mensaje en forma de caleidoscopio que me inventé hace años. Digo caleidoscopio porque guarda diversos mensajes en catalán, no es mi lengua materna, pero soy de la tierra, de la Terra en dins, ya que soy de Sabadell y vivo al extrarradio de ésta, y me considero muy admirador de Joan Oliver, también conocido como Pere Quart (su pseudónimo) que también era de Sabadell. Capplannetta es un pseudónimo, sí, aunque en realidad me llamo Casimiro Oquedo Medrado.  Capplannetta también tiene su significado más claro en que fui capgrosso (cabezudo) hace años y en mis perfiles de redes sociales pongo capgrosso sin planeta. Esto podía valer como significado, pero el catalán es muy rico y puede que tenga más significados. Mi escritor me está llamando la atención porque dice que hablo de mí demasiado, de verdad, no lo soporto. Es una persona solitaria que vive en los mundos de Yupi y vive con un pudor para que no le relacionen conmigo que da asco. Cuando hablo de mí no lo hago para dar culto a mi persona, lo hago para desahogarme y así enfatizar con un público lector que pueda verse reflejado o que a través de lo que cuente aquí rompa estigmas y tabúes con respecto a la sociedad. También quisiera hablar de los astronautas, los astronautas viven un silencio y una lejanía del planeta que me interesa. Un astronauta pasa meses e incluso años en misiones por el espacio. Esa es la soledad que me interesa, la de tener soledad porque la misión lo requiere, es como una obligación que impone El Progreso. Internet también me interesa, la Internet de las cosas, la inteligencia artificial, los avances tecnológicos, la programación, etcétera. No soy un hacker. Soy un personaje de una novela, una novela que habla de Esperanza, de una Esperanza Cibernética. Tengan paz y progreso.

Capplannetta y el amor perruno

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Hace años que no tengo perro, el último que tuve murió atropellado por un conductor temerario. Se llamaba Teco, aunque lo trajeron mis padres para hacerme compañía, no pude atenderle como se merecía y pasó a manos de mi hermano y su familia, hasta que le ocurrió el fatídico desenlace. Era de raza Chihuahua, muy arisco al comienzo, después nos agarremos cariño el uno al otro. También tuve otro que se llamaba Urko, que se llevó mi exmujer a Perú y por allí anda, me dijeron que ha sido padre varias veces. Lo recuerdo en la tienda de animales siendo un cachorro como era de juguetón y tenía una gracia especial ese perro. Después creció y pasó por varios cortes de pelo, éste es un Yorkshire que cambió de patria mientras yo acababa con mi matrimonio. También tuve otro en casa de mis padres, Rocky se llamaba, vino ya crecidito a casa y con un trauma, si te acercabas a él con las dos manos gruñía y hasta podía morderte. De joven su persona preferida de la casa fue mi hermana, mi hermana se independizó y yo que tuve que volver a la casa de mis padres por motivos que no diré, pues volví con mi recién esposada mujer y estuvimos allí cerca de un año más o menos, y a mí Rocky me quería mucho, pero al que más quería era a mi padre, ya que era el que lo sacaba a pasear, se pirraba por la calle. Recuerdo una vez que lo arrinconaron tres Bóxer babosos y apunto estuvieron de zampárselo. Era un canelo, un perro sin raza, pequeño y negro como la noche. De pequeño, en mí más tierna infancia, tuve un perro grande y bueno que se llamaba Sultán. A él lo sacrificaron porque estaba repleto de garrapatas y temían que algún niño saliera con alguna de ellas, y descubrí entonces lo que el ser humano puede ser de bruto y estúpido. También sacrificaron por mi amor perruno a un perro parecido a Rocky pero callejero, ya que me mordió y me tuvieron que vacunar de la rabia y el tétanos, no quería que lo sacrificaran, y menos por mi culpa, yo me opuse, aunque no hubo manera, la autoridad había sentenciado al pobre animal. Ahora hay una nueva perra en casa de mis padres, se llama Kira, y es una canelo, pero es bonita, blanca y muy juguetona. Admiro a la gente que cuida bien de los animales y de la naturaleza, son personas con arraigo a la tierra donde pisan y denotan una sensibilidad que hace tener la esperanza de que otro mundo es posible.