contrariedades

En el mundo de las contrariedades las piezas que no encajan por un sitio puntual encajan por otro punto más azaroso u ocasional. Por ejemplo, lo que los estadounidenses descubrieron en su carrera hacia el espacio, los rusos lo carecían, pero esta carencia era causa y efecto por la que los rusos habían hecho grandes adelantos también en su otra carrera hacia el espacio, es como decir, que lo que el comunismo soviético ya hacía tiempo disfrutaba de alguna cuestión política, económica o social en la sociedad estadounidense capitalista era una completa carencia. Las contrariedades se abrazan al final del horizonte y se besan y fecundan su cópula paradójica. La paradoja teje misterios en el reflejo del espejo, no digo nada nuevo, muchos de vosotros conocéis la sensación, no digo nada nuevo, algunos de vosotros lo sabéis.

no me llames soledad

…Sigo el camino de verano seco de las hormigas negras y me despierto temprano, horror, y me despierto temprano caminando hacia este domingo sagrado, cada vez más y más largo, me meto en la cueva raquítica que tiene la pared del fondo carbonizada, carbonizada de haber quemado llantos y lamentos patibularios, no quiero la esperanza del sol, ni el canto del grillo en la madrugada, quiero la risa fermentada de la alegre guaracha, quiero mezclar este baile del corazón con el simulacro tonto de una balada blanca, quiero la alegría de los amigos en la víspera de la claridad del agua, y amor, amor de pactos sagrados que desgranan los besos como las granadas ácidas, un gemido a las tres de la tarde es más consuelo que un tonel de plegarias, he hecho Mixtura con el lugar de agobio desde la foto amarillenta de mis bisabuelos y no encuentro linaje, ni olvido, ni parentesco, oigo matar a gritos la vergüenza secreta de los actos oficiales y he visto el cinismo latente que con un interés de perro faldero pedía un desmayo y era patética como se evaporaba, sí, la burbuja de mi libre albedrío reventaba tras los cristales de mi mundo herido. Sigo el camino de verano seco de las lagartijas en los polletes de piedra y veo la humildad desierta entre los miedos infames que la sangre caliente ha desplazado, vengo a ver quién fue el cobarde que azuzaba jilgueros enjaulados en los promontorios donde el paisaje es un ahogado y comprendí que la soledad te acoge con los brazos abiertos y que cuando ya la has probado te persigue incluso en las mejores compañías…