Capplannetta y el mar

Tengo los lagrimales a veces abiertos 
y entregados por entero al vicio del mar,
a su vicio de mecer olas monótonas,
son como el cuento de nunca acabar,
a veces tengo la cara sucia, tan sucia,
cuando justo ahora me la volví a lavar, 
no tengo consuelo en las calles
asfalto, ruido, trasiego y un despertar
en este bregar de la vida sin nadie
en este puntapié en la espina dorsal,
tengo la facha de fugitivo culpable
y ninguno me ve la renuncia llorar, 
tráfico y hermandad como agravante 
tienen las huellas por la puta ciudad,
cuidad que de vosotros yo me aparte 
pues no existe tragedia con tu libertad,
estratagema de las cosas distantes,
deporte de riesgo en el confort del sofá,
¿recuerdas la noche que fuimos gigantes?
Vaya si me acuerdo, éramos “lo más”,
he sido peregrino sin ser practicante,
he rezado a Dios por dos horas de paz,
dime hermana si rezas por mi sangre,
tan iguales, yo salí por la puerta de atrás,
hoy y mañana, días de los disfraces,
hoy y mañana, Capplannetta y el mar, 
hoy y mañana y pasado martes 
con el asombro del lunes, llegas tarde chaval.
Llegas tarde y te noto un tanto cobarde,
puntual nací, tarde llegaré a mi funeral.