colapso

Garrotazos

Viene toda la humanidad al unísono, vienen cruzando la última linde silvestre del desierto. Lo siento por el pueblo elegido, lo siento por los que creen que les rezan al único Dios existente, lo siento por aquellos que creen en un único profeta. Viene la humanidad pisando una tierra que no les pertenece, es la Tierra dueña de la humanidad entera. Todas las civilizaciones cayeron como un puñado de arena que se deja caer entre la mano. Viene toda la humanidad, niños, hombres, mujeres, ancianos, todos son refugiados de este colapsado minuto de gloria, colapso, colapso, colapso, las cifras han huido a los agujeros negros de las galaxias y ahora son un vacío de desnudez que imitan el nacimiento de las criaturas, colapso, colapso, colapso, si no se reparte al mundo lo que es del mundo dejará de ser un mundo y Venus no será el único infierno en el universo. Vienen los negros con su rizado tirabuzón en las entrañas, vienen los judíos y ya saben que no son los elegidos y que el Rey David es coronado por trenzas de esparto, vienen los musulmanes del mundo, todos, vienen dispuestos a quedarse ciegos de naturaleza viva, vienen los cristianos sin Roma y sin el evangelio, viene el Kukluxclán con la cara al descubierto, los indios de la pachamama vienen señalando el camino, vienen descalzos los hombres blancos del Sur, y casi desnudos los hombres blancos del Norte, vienen todos por el páramo debajo de la alzada espiga del trigo, colapso, colapso, colapso.

reflexión sobre lagrimales

Ojo pinchado con aguja

Me llora el ojo izquierdo y no sé porqué, o mejor decir, sí lo sé, sé la causa directa por lo que me llora el ojo izquierdo pero yo prefiero no saberla, omitirla, obviarla quizá, ignorarla. Me llora el ojo izquierdo porque se me mete el humo del cigarrillo, mentira, me llora el ojo izquierdo porque sé que mi mal no tiene ya remedio, y yo insisto e insisto, como un idiota que va tras el aire, como un idiota que vive de arrebato en arrebato. Me llora el ojo izquierdo pero yo sigo negando la mayor porque no existe cosa más imposible que por lo que me lagrimea el ojo. Me llora despacio como un río seco, avanza pero despacio, me llega la lágrima hasta el cuello, yo entonces me la seco con la mano, la mano por un fragmento mojada me recuerda que lloro por el destino del sí, porque si llorara por el destino del no, quién sabe, quién sabe, qué lágrima y qué ojo no me lloraría.