la última morada

La Dietrich 00

Inoportuna viene ella con su guadaña para zanjar el pacto del nacer, sabemos que existe desde que el hombre es hombre, una mortaja de lágrimas y venganzas saciadas se esconden en los dobladillos del alma. ¿Cuántas veces he visto tu aullido de perro lánguido y he escuchado el puño cerrarse como un rabioso Orden? Quizá las cuentas las perdí, lo que sí sé que muchos fundaron su tribu para no tener con él parentesco, se ríen de su plegaria de inocencia, así va el mundo… Mientras que para unos la agonía es esclavitud para otros es risa de cascabeles sin animales domésticos ni zíngaros que dancen su derrota.

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