hipnosis para hombres con los pies en el barro

hipnosis progresiva 00

Miren mis manos, miren mi cara, no dejen de mirar la espiral. Ahora, justo ahora, que están en un trance de ansia de medianoche, justo ahora que están entregados a la palabra, a mi palabra, les puedo decir que cuando se te achine la mirada tras un escarnio blando que se va, que se fuga en los ojos de tu compañero, cuando tengas que apretar el esfinter de incómoda presencia, cuando rompas el cristal de la fraternidad en un suspiro caliente que sale de ti y se apaga de frialdad, cuando finjas no pensar, pues no pensar es tu deseo, y tengas que mascar la dormidera de la mala suerte, cuando tus ojos se cierren y queden dos, tres, cuatro segundos con los párpados pegados, juntos como dos hermanitos abrazados en la noche, cuando el miedo te hiele el sexo y lo notes tan helado y pequeño que sientas vergüenza extrema, cuando huyas por las calles bajo un pañuelo de silencio que tiembla como un monigote empapado en el invierno de la ciudad, entonces, entonces, comprenderás que eres un hombre, completo o no, pero un hombre que arrastra sus pies por las aceras y comprende que la culpa de nuestro sufrimiento no pertenece a nadie, por que estamos en un estado de conexión hipnótica que nos une en la catarsis del mundo.

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