contar historias

Abandono (1) 2

Es un lúcido deleite el contar historias no contadas nunca. Se concibe la naturaleza de ficcionar entre la naturaleza de decir la verdad para ser justo y evocar ensoñaciones que nos saquen de un tedio de pesadumbre. Hoy podía contar tantas cosas que mi corazón vivió entre la fibra de otras verdades u otros corazones que al compás de la alegría y la euforia se fueron apagando hacia tiempos de lentitud y hacia tiempos de dicha disfrazada. Hoy puedo, lo sé, contar la historia más dulcemente engañosa en la que sueñe el peregrino de almas que donan, contar la historia aquella del Chano, hombre de coñac y caspa en los hombros, la historia del músico saxofonista de jazz que se perdió entre otras historias ya contadas, inventar por invertar, crear para destruir, destruir para crear de nuevo desde la nada absoluta, la hoja en blanco, pared de medicina mezclada con tinta china en la que una hormiga deja sus huellas al lector ocasional, virtud de bálsamo redentor en la que el consuelo es una mitad que pisotea encabezonado a la tristeza.

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