En las afueras

En el coche

Los coches en las afueras guardan sospecha, allá en la oscuridad, apartados de la ciudad, de sus farolas y de su miseria, los coches aparcados en las afueras guardan sospecha, los fulanos meten mano, los menganos se la juegan, los perenganos buscan con su mano diestra, pobrecitos los humanos que sin casa en los arcenes se apean, lujuria, placer, dejan de ser unos cualquiera, para meterse mano en los lavabos o donde la oscuridad les quita vergüenza, ay, esos coches, apeados en las afueras, quítate las bragas, yo me bajo el pantalón, vamos a comprobar esta noche si tus partes bajas mojan la siembra, vestidos manchados del verde de la hierba, cachetes en las manos cerrándose la puerta, caricias y juego de manos, sexo en los filos de barrancos que dan la espalda a ciudades negras, noches mojadas en tacto y en lo que a la mujer respecta, noches sin lluvias pero ebrias de agua y de erizadas pieles de juventud nueva, sollozos y gemidos templan lo que no hubo en otros tiempos, tiempos de mártires y guerra, ahora estampamos rastros de esperma en las mini faldas y arranquemos pétalo a problemas que siguen su curso entre orgasmo y naturaleza plena.

el hombre Nadie

El hombre Nadie

Soy el yerno aquél que no quieren las suegras en casa, soy el raro fiel a la causa inexacta que cruza todas las rayas, soy el solitario ese al que le escuecen todas esas cosas que se le escapan, soy el outsider ese que se rasca hasta salirle sangre sobre su antigua sarna, soy aunque os pese lo que florece cuando en el erial abre semilla la helada, soy la mala peste, la mala sombra también, y la malaria, soy un ser oscuro y levanto muros allí donde hubo la calma, soy el escorbuto, el bicho crudo y la tela de araña, soy un estornudo en toda la cara de aquél que tuvo una gripe curada.