My angel

A mí dejadme con mi ángel de la suerte, se llama Marilyn, y por ella ejecutaré mi propio magnicidio.

En la oficina de Tráfico

En la oficina de tráfico suele haber dos colas separadas por un metro, llegó el momento de que me tocara y en ese momento también le tocó a otro señor, mientras me atendía a mí la chica se ausentó un momento por temas burocráticos, y mientras tanto me fijaba en la cola de al lado, en la cola de al lado el funcionario le preguntó el nombre a un señor un tanto peculiar y fanfarrón, a lo que el susodicho respondió: Ángel Martínez Vivar, y añadió, descendiente de Rodrigo Díaz de Vivar, el Cid Campeador; el funcionario se quedó estupefacto, de piedra, el hombre tenía los ojos claros y sí era de raza blanca, pero también era Calvo, medía alrededor de un metro sesenta, y tenía menos chicha que el perro de un afilador, entonces me dije, ¡Como han terminado las viejas glorias de España! El descendiente de Rodrigo Díaz de Vivar no tiene ni media hostia, lo que sí tenía era una estupidez soberana.

Vivaldi

Suena Vivaldi, broche de oro, los oídos gozan, afuera el tedio es sólido, como los sueños en donde corres y siempre estás en un mismo lugar, no avanzas, la ansiedad y el sudor aparecen, es una pesadilla, pero basta, me paro a escuchar a Vivaldi, las cuatro estaciones, hasta la tormenta es bella.