por aquel entonces

Corrían los años de las epidemias de las gripes, tú correteas entre prados de flores y trigales amarillentos, mi abuelo te pide que subas a su mula, al pasar por la calle de tu madre ya os dais por casados, mi bisabuela te prepara dos mudas y un vestido de diario, mi abuelo te lleva montada en su mula, te lleva a su casa, recientemente heredada de sus padres. Por aquella época las cosas en el campo se hacían así. Todo era parte de un trato que se daban los hombres del campesinado. Tu padre está en Montevideo, no sabe si quiera que te has casado, por que aquello por aquellos años era casarse. Pasa un año y ya tienes tu primera hija, ya no correteas por los campos floridos y las espesuras de espiga, has pasado una guerra de niña, has visto partir a tu padre para el extranjero, y ahora ya eres madre de una niña, la niña se parece al padre. Por las tardes haces queso y cuando acabas te sientas con las otras mujeres de la aldea, tienes suerte, las tierras son de tu marido, las tierras, los animales, los árboles frutales y lo poco que se siembre. Así eran las cosas por aquellos años, ahora te quieren meter en una residencia, a ti, con lo que has labrado sola, cría cuervos y vendrán a llevarte con sus garras sutiles hacia la muerte. La muerte, por entonces te parecía mentira.

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