Tragedia del oro negro

Hice agujeros en el suelo por que me lo exigió la norma de Ford y la General Motors, hice agujeros en el suelo, en el fondo del mar, taladré la víspera de acción de gracias para que se comieran los señores de Wall Street la cifra roída por los hambrientos del Baby Boom, que anunciaban un sueño celeste en los regazos de las madres sometidas al matrimonio ejemplar, hice agujeros en los desiertos, convoqué guerras en los meridianos territorios donde el hombre pierde su voluntad de acero, creé leyes para beneficio de unos cuantos, cuando fui a recoger las semillas de mi tesoro oculto solo hallé una plaga de esqueletos que hacían sombra al descubrimiento del confort, la banca rota desnuda vociferaba mi nombre por las calles de Wall Street, nadie escapará al hambre de las mariposas, al hambre eterna de los perros sin amo, al hambre eterna de los picapedreros que roca a roca amasan un vacío en el latido del mundo.

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