Una escena cinematográfica profunda (aniversario)

En esta escena de El Padrino III cuando la familia Corleone se cerciora de que han matado a su hija, de que toda su vida ha sido una consecución de muertes y más muertes, ese fragmento donde Al Pacino llora la muerte de su querida hija es la sublimación. Es el símbolo perfecto de lo terrible que nos puede resultar la vida y no somos capaces de expresarlo, pues bien, pues en esta escena se escenifica bien (valga la redundancia) lo que es ese momento. Es tratar de gritar para que te oigan y nadie te oye, solo tú puedes oírte, solamente es tuya esa pena, esa derrota, esa tragedia. Es intentar deshacerte de tu tragedia a cuestas y con ese no poder expresarlo, con ese lamento mudo, y después el aullido final es apoteósico. Todo bien acompañado de una banda sonora fiel a lo que el actor está expresando. Esta escena es una de las mejores escenas de las realizadas en la historia de la cinematografía. Es apoteósica, es excepcional. Es sublime.

¿Hogar o Paraíso?

La primera vez que vi la segunda parte de la trilogía El Padrino, cuando el niño Vito Corleone llega a New York y lo tienen en cuarentena debido a su tuberculosis se pone a musitar una melodía provinciana italiana, se oye al abuelo-niño cantar la canción y luego esa escena enlaza con una comunión, la primera comunión tomada por su nieto. Esa melodía es para mí sagrada. Me hace espectador de primera fila cuando mis abuelos emigraron desde Andalucía a Cataluña. Ese pequeño niño escuálido y tuberculoso me evoca la podredumbre vivida en esos años, años de miseria y de refugiados del hambre, de las penurias vividas por mis abuelos. Ese pequeño niño cantando una canción es el símbolo universal de todos los inmigrantes del mundo, o al menos debiera serlo. Ese niño llegando solo a New York, es como aquél gallego que llega a las costas de Buenos Aires, esos abuelos míos llegando desde su pueblecito pequeño a la gran urbe en la Estación de Francia, todos creen llegar a un paraíso, todos creen que la vida será pan comido, entonces ellos ignoran que trabajarán duro para ganarse la vida. Que aceptarán trabajos precarios y el patrón no sentirá ninguna conmiseración con ellos. El paraíso que tenemos idealizado puede estar en nosotros, adentro de nosotros, es el único lugar donde podemos estar como en casa, y además es el lugar que mejor conocemos. Como dice mi padre: en ningún sitio como en tu casa. El mejor paraíso de un hombre es el lugar donde al menos obtiene dos placeres a la vez, ese creo yo es el paraíso ideal, si se obtienen dos placeres a la vez es un lugar especial y si en ese lugar obtienes más de dos placeres ese lugar es tu hogar, al cuerno con el paraíso, mejor hogar, hogar, dulce hogar.

Andrew Huang-Solipsist

LiooLi

Hola amigos, les presentamos el logo de mi nueva empresa en Internet, se llama LiooLi y es muy tierno. Es astronauta y será el guardian de la nueva galaxia web en http://www.ciberneticaesperanza.com/  Sean amigables con él y cuídenlo.

Los árboles

Los árboles son testigos mudos de que todo eso ocurrió, de que nosotros como náufragos propiciemos nuestra propia tormenta, los árboles saben que todo murió, ellos saben y sabrán que solo quedarán ellos cuando nuestro invierno intervenga. Los árboles saben que somos prisioneros de esta jaula llamada amor, los vinilos de Chet Baker suenan dulce y con sosiego pero ignoran que nuestro amor fue un huracán interior, las jaulas se predicen, se predicen en una hermosa canción, se predicen las derrotas, se predicen en nuestro interior. Los poemas escritos en la lluvia tienen nuestras lágrimas secas en el papel de nuestro amor, amor solo para los dos, amor que se pervierte en el color o no-color, amor que nos hace daño en las sobras de nuestro reposo en aquel rincón, rincón que es jaula de oro, rincón que es poesía cruda, rincón y terca prisión, los árboles son testigos de nuestra bella canción, canción que se mueve suave y no alza ni baja su voz, Chet Baker está muerto, también moriremos tú y yo, esos dos que también saben que los árboles uno a uno y quietos en su raiz, los árboles fueron testigos de la derrota de los dos, la derrota plagada de vacíos, derrota humana del amor, los árboles cuentan años con anillos a su alrededor, nosotros nos desprendemos de anillos y testigos y los años en prisión, ahora somos dos niños que dejaron usada su canción, dejaron calzada su derrota y dejaron liberada la última cuestión, cuestión que nos da la razón ahora que el presente es voz, pasado de los árboles eternos y futuro sin ni tú ni yo.

Bonita Mentira

En la larga noche de los quinientos años me consuelo y me acurruco con Audrey Hepburn, Ava Gardner, o la vieja y sufridora, pero con una personalidad acojonante, Anna Magnani, me acurruco y pienso: ¡qué realidad más bella tiene el cine! Por que, no me podéis decir que el cine es mentira, que la ficción se impone a la realidad. No, no me digáis que el cine es un sueño fingido, no me digáis que la sonrisa de Gary Grant es mentira, que la mirada de Gilda no te deja sin aliento, no me digáis que Santa Claus no existe. No, me niego a aceptarlo. Con lo bonita que es una mentira, una mentira de la cual me emociono sin duda, de una mentira que me hace gimotear sollozando toda mi madurez crédula sobre el despojo de vida material y rutina fragmentada que es el día a día desde nuestras jaulas de oro. No me digáis que Robert de Niro miente en Taxi Driver, no me digáis que Audrey no es real en Desayuno con Diamantes, no me digáis que Al Pacino finge en su último rodaje. No me digáis que en esta vida se muere y que los sueños se quedan por hacerse realidad, se quedan sin la verdad que los hace gas y se evaporan, no me digáis que las ilusiones se esfuman como un pensamiento transitorio, no me digáis que la verdad se debe aceptar como acepta un animal su último tango en Paris, no me digáis que la alegría es pasajera como los pájaros de Hitchcok, no me digáis que mis sueños son de aire y en la tinta se hacen cine, no, no me lo digáis, decidme, engañadme, mentidme, que quiero vivir ese sueño una vez más.

¿Por qué?

¿Por qué los grupos españoles que tocan en Los conciertos de Radio 3 (RNE) y tienen un nombre en inglés y cantan también en inglés se ponen el micrófono del vocalista más bajo que los demás instrumentos? El vocalista ni se oye, ¿será que tienen complejo ante su mala pronunciación del inglés? ¿Entonces por qué diablos cantan en inglés? Pásalo, que huele a uña.